Representación de «M. fitosi». Tenía patas, una aleta caudal y dientes poderosos para capturar presas
Representación de «M. fitosi». Tenía patas, una aleta caudal y dientes poderosos para capturar presas - Marton Szabo

El extraño cocodrilo con cuerpo de delfín

Científicos han identificado una nueva especie, «Magyarosuchus fitosi», caracterizada por tener rasgos intermedios entre animales terrestres y acuáticos

MADRIDActualizado:

La convergencia evolutiva es el proceso por el cual seres vivos con distinto origen acaban pareciéndose porque desarrollan estructuras o estrategias similares para cumplir una misma función. Los ejemplos clásicos son el desarrollo de alas en aves y murciélagos y de aletas en peces y mamíferos.

Científicos de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido) y de otras instituciones alemanas y húngaras han descubierto un nuevo ejemplo de convergencia en un fósil de cocodrilo de 180 millones de años de antigüedad. En un estudio publicado recientemente en «Peer J» han identificado una nueva especie que vivió en el Jurásico, y a la que han llamado Magyarosuchus fitosi. Su mayor peculiaridad es que se trata de un cocodrilo que tuvo una forma muy similar a la de un delfín. Y no fue un caso único, puesto que varios de sus parientes adoptaron esta estrategia.

«Este fósil es muy interesante para comprender cómo los cocodrilos comenzaron a evolucionar y a desarrollar formas parecidas a las de delfines y orcas hace más de 180 millones de años», ha dicho en un comunicado Mark Young, coautor del estudio e investigador en la Universidad de Edimburgo. «La presencia de una coraza corporal y una aleta caudal demuestran la considerable diversidad de los cocodrillos del Jurásico».

Fragmentos de la pelvis del «M. fitosi»
Fragmentos de la pelvis del «M. fitosi» - Attila Osi

En ese momento, había dos grandes grupos de cocodrilos, cada uno con un cuerpo distinto. Había cocodrilos terrestres, con una espalda y un vientre acorazados por gruesas escamas, y patas para caminar sobre tierra. Pero también había cocodrilos sin coraza y con los miembros en forma de aletas.

Entre ambos, estaba Magyarosuchus fitosi. Tenía coraza y patas, pero también contaba con una aleta caudal, tal como han asegurado los investigadores. Esto le convierte en un candidato a ser un animal de transición entre cocodrilos acorazados y no acorazados.

Además, M. fitosi, nombrado así en honor de un coleccionista que lo encontró, medía casi cinco metros y tenía unos grandes dientes. Esto le convertió en uno de los depredadores costeros más grandes del Jurásico, según los investigadores.

La nueva especie ha sido bautizada después de que un grupo de paleontólogos examinara una considerable porción de la columna vertebral de este animal. Los fósiles fueron encontrados en 1996 al noroeste de Hungría, y ahora estaban almacenados en un museo de Budapest.