SCIENCE

Una explosión de radiación de origen desconocido desvela la estructura de la red cósmica

La observación de una «ráfaga rápida de radio», un misterioso fenómeno de muy alta energía, ha permitido entender mejor cómo es el polvo y el gas situado entre galaxias

Representación de una ráfaga rápida de radio (FRB en inglés)
Representación de una ráfaga rápida de radio (FRB en inglés) - Jingchuan Yu, Planetario de Beijing
ABC.ES Madrid - Actualizado: Guardado en:

Un breve e intenso estallido de radiación producido hace miles de millones de años en las profundidades del Universo le ha permitido a los científicos saber un poco más acerca de cómo es la red cósmica, la región poblada por gas y polvo situada entre galaxias, tal como se ha publicado este jueves en Science.

El estallido fue detectado el año pasado por el radiotelescopoio CSIRO del Observatorio Parkes (Australia). Es en realidad un «Fast Radio Burst» (FRB) o ráfaga rápida de radio, un fenómeno que ha sido localizado en 18 ocasiones y que fue observado por primera vez en 2001.

Los FRBs son de origen desconocido. Parecen generarse en fuentes de apenas cientos de kilómetros capaces de liberar cantidades inmensas de energía. Por eso, se ha propuesto que su origen está relacionado con la colisión de objetos muy densos, como agujeros negros o estrellas de neutrones, o que están relacionados con pulsos de rayos gamma, magnetares o el colapso de púlsares. Otros han sugerido incluso la hipótesis de su origen alienígena.

«Los FRBs son pulsos de ondas de radio extremadamente cortos e intensos de apenas milisegundos. Suelen ser descubiertos por accidente y no hay dos iguales», ha dicho en un comunicado Ryan Shannon, coautor del estudio e investigador en CSIRO.

Tal como ha explicado Shannon, este FRB ha sido uno de los más brillantes detectados nunca. Pero no solo por eso ha sido excepcional: «Este estallido ha sido el primero detectado hasta la fecha en contener información detallada sobre la red cósmica, pero también ha sido único porque su camino ha podido ser reconstruido con exactitud». Esto, además, les ha permitido situar su origen a una zona situada a miles de millones de años luz de distancia y que contiene solo un número pequeño de galaxias.

Turbulencias y campos magnéticos intensos

Apenas un pulso de luz contiene mucha información. Por ejemplo, este FRB parece haberse detectado fuera de la Vía Láctea, y en un medio invisible para nuestros ojos pero turbulento y afectado por campos magnéticos. «Es increíble cómo unos pocos milisegundos de datos pueden decirte cómo de débil es un campo magnético o que el medio es tan turbulento como se pensaba».

Ese turbulento medio está en las vastas regiones situadas entre galaxias, y está formado por gas y plasma invisibles pero formados por partículas ionizadas.

Pero gracias a estos estallidos excepcionales, se puede averiguar más acerca de la materia que flota «libremente» en el espacio, fuera de galaxias, estrellas y otros cuerpos.

«Los FRBs que pueden ser rastreados hasta su origen en galaxias son como una valiosa sonda para contar la cantidad de electrones que hay en nuestro Universo», ha dicho Matthew Bailes, coautor del estudio.

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