Ciencia

Esto es lo que puede hacerte una anguila eléctrica que salta fuera del agua

El salto hace que la descarga sea aún más dolorosa. La de un gran ejemplar, de más de dos metros, puede ser similar a la de nueve pistolas táser

Vea en el vídeo como una anguila eléctrica salta sobre el brazo del investigador - K. Catania
J. DE J. Madrid - Actualizado: Guardado en:

Un famoso explorador del siglo XIX Alexander von Humboldt describe en un relato legendario el cruento ataque de anguilas eléctricas a unos indefensos caballos en el Amazonas. Según la narración, los aterrorizados equinos recibieron descargas tan potentes «por todo el cuerpo» que algunos murieron y «desaparecieron bajo el agua». La historia había sido tomada durante mucho tiempo como una exageración, pero Kenneth Catania, biólogo de la Universidad de Vanderbilt (Nashville, EE.UU.), demostró el pasado año que lo relatado por el naturalista pudo ser bien cierto.

Catania descubrió que, bajo ciertas condiciones, las anguilas eléctricas pueden reaccionar incluso más violentamente que lo que decía von Humboldt. Según explicaba en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), cuando se sienten acorraladas por un depredador potencial, incluido el ser humano, que esté parcialmente sumergido, las anguilas son capaces de saltar fuera del agua y administrar una intensa sacudida como si fuera un táser viviente, presionando su barbilla contra el costado de su víctima.

Ahora, el mismo investigador explica en otra revista, esta vez en Current Biology, lo fuerte que puede ser esa sacudida. Resulta que esos saltos impresionantes hacen que la experiencia sea más dolorosa, porque evitan que las descargas eléctricas de las anguilas se debiliten mientras que se disipan a través del agua. Y no solo eso, según Catania, estos animales «han evolucionado para producir descargas eléctricas más y más fuertes, y han desarrollado estos comportamientos para usarlos más eficientemente».

El investigador ya había mostrado anteriormente que las anguilas enroscan sus cuerpos alrededor de su presa para duplicar el poder de su descarga eléctrica. Pero en el transcurso de sus estudios, notó algo inusual. Si empleaba una malla metálica conductora para recoger anguilas eléctricas en su laboratorio, los animales saltaban del agua para atacar la red.

Usó su propio brazo

Catania se dio cuenta de que había imitado accidentalmente un ataque depredador en aguas poco profundas. Pero, al principio, estaba «confundido» por el comportamiento de las anguilas. ¿Por qué no se alejaban? Pronto se percató de que el salto podría ayudar a las anguilas a apuntar eficazmente a un posible depredador e intensificar el impacto.

Catania desarrolló un aparato para medir con precisión la fuerza de la corriente eléctrica a través de un brazo humano atacado por una anguila eléctrica. Y lo puso a prueba él mismo con una anguila relativamente pequeña, de unos 40 cm, y por lo tanto menos poderosa, a la que llamó cariñosamente «Finless» (Sin aletas).

La corriente eléctrica proporcionada por «Finless» alcanzó un máximo de 40-50 miliamperios. Eso es más que suficiente para causar un dolor considerable a una persona o un animal, pero no lo suficiente para lastimarlo realmente. En el vídeo que acompaña a esta información, se aprecia cómo el brazo de Catania retrocede, una reacción involuntaria similar a lo que sucede cuando tocas una estufa caliente o una cerca electrificada para animales. Con una anguila más grande -pueden alcanzar los dos metros y medio- sería como recibir los latigazos de nueve pistolas táser.

«Es impresionante que una pequeña anguila pueda entregar esa cantidad de electricidad», dice el investigador. Por supuesto, tienen una buena razón, ya que pueden encontrar cocodrilos, gatos depredadores, y «quién sabe qué más», añade. «No sabemos cuál es el principal motor del comportamiento, pero es necesario disuadir a los depredadores, y puedo decir que son realmente buenas en eso».

Ahora que ha podido medir la fuerza de la corriente eléctrica, Catania dice que puede resolver el resto del circuito. Eso significa que es posible estimar el poder de un choque dado por anguilas de diferentes tamaños o bajo diferentes circunstancias. Los resultados también son relevantes para los seres humanos. Catania señala que un video de YouTube que apareció recientemente y se volvió viral muestra a un pescador que se sorprende por una anguila eléctrica saltando en el Amazonas.

Cuando Catania vio por primera vez las imágenes, le sorprendieron. Pero ahora se da cuenta de que es algo que «probablemente ha sucedido mucho». La única diferencia en el caso reciente es que alguien logró capturarlo con éxito en video. Las anguilas «son mucho más sofisticadas de lo que podríamos habernos imaginado», asegura el biólogo. «Este animal puede generar cientos de voltios, pero también han evolucionado para suministrar esa electricidad de manera muy eficiente».

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