Recreación del agujero negro, el primero con masa estelar inactivo de este tipo detectado en un cúmulo globular
Recreación del agujero negro, el primero con masa estelar inactivo de este tipo detectado en un cúmulo globular - ESO/L. Calçada/spaceengine.org

El agujero negro invisible ya no tiene dónde esconderse

El extraño comportamiento de una estrella revela la presencia de un pozo cósmico oculto en un cúmulo gigante a 16.300 años luz

MadridActualizado:

Algo raro pasa en un cúmulo galáctico lejos de la Tierra. Una estrella se comporta de un modo insólito, moviéndose hacia atrás y hacia delante a velocidades de varios cientos de miles de kilómetros por hora, con un patrón que se repite cada 167 días. ¿Qué provoca semejante actuación? Utilizando el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral (ESO) en Chile, un equipo de astrónomos ha descubierto la poderosa fuerza detrás del alocado baile de la estrella: un agujero negro invisible y oculto, con cerca de cuatro veces la masa del Sol. Se trata del primer pozo cósmico detectado en un cúmulo globular y el primero encontrado por la detección directa de su fuerza gravitacional.

Los cúmulos globulares son enormes esferas de decenas de miles de estrellas que orbitan a la mayoría de las galaxias. Se encuentran entre los sistemas estelares más viejos conocidos en el universo y datan de momentos muy cercanos al comienzo del crecimiento y evolución de la galaxia. Actualmente se sabe que más de 150 pertenecen a la Vía Láctea.

Más comunes de lo que se creía

Con este nuevo hallazgo, Giesers y su equipo han podido detectar, por primera vez, un agujero negro inactivo en el corazón de un cúmulo globular, uno que, actualmente, no está tragando materia y no está rodeado por un disco brillante de gas. Han podido estimar la masa del agujero negro masivo a través de los movimientos de una estrella capturada por su enorme fuerza gravitacional..

De las propiedades de la estrella observadas se ha determinado que tiene 0,8 veces la masa de nuestro Sol, y la masa de su misteriosa contraparte se ha calculado en alrededor de 4,36 veces masa solar, por lo que, seguramente, se trate de un agujero negro.

Las recientes detecciones de fuentes de radio y de rayos X en cúmulos globulares, así como la detección en 2016 de señales de ondas gravitacionales producidas por la fusión de dos agujeros negros de masa estelar, sugiere que estos agujeros negros, relativamente pequeños, puede ser más comunes de lo que se pensaba en los cúmulos globulares.

«Hasta hace poco se suponía que casi todos los agujeros negros desaparecerían de los cúmulos globulares después de poco tiempo y que sistemas como este ¡ni siquiera deberían existir! Pero, claramente, este no es el caso», concluye Giesers. El hallazgo ayudará a los científicos a comprender la formación de estos cúmulos de estrellas, los agujeros negros y los orígenes de eventos de la ya tan populares ondas gravitacionales, la otra forma de observar el Universo.