Ciencia

Los dinosaurios aprovechaban la marea baja para pescar

Se han encontrado evidencias de que los megalosáuridos, carnívoros bípedos del Jurásico medio, acudían a una laguna situada en Portugal para alimentarse de los animales que quedaban atrapados

Reconstrucción del megalosáurido Eustreptospondylus, del Jurásico medio
Reconstrucción del megalosáurido Eustreptospondylus, del Jurásico medio - WIKIPEDIA
ABC.ES Madrid - Actualizado: Guardado en:

El Jurásico medio, la época que comenzó hace 174 millones de años y terminó hace 163, es una de las menos conocidas del periodo durante el que existieron los dinosaurios. No han quedado muchos fósiles de entonces, pero aún así se sabe que estos grandes reptiles estuvieron dominados por los megalosáuridos, unos dinosaurios carnívoros que se desplazaban sobre sus patas traseras.

Aunque no se hayan localizado muchos fósiles (huesos y tejidos duros), al menos se han detectado huellas fosilizadas, las llamadas icnitas. Gracias a un gran yacimiento repleto de huellas situado al noreste de Lisboa, y llamado Vale de Medio, investigadores del Insituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont (ICP) han descubierto algo nuevo sobre los megalosáuridos: aprovechaban la bajamar para alimentarse de los animales que quedaban atrapados una pequeña laguna interior cercana a la costa.

Huellas de dinosaurio en el Vale de Meio
Huellas de dinosaurio en el Vale de Meio- LUIS QUINTA

«Los megalosáuridos aprovechaban esta circunstancia para alimentarse de los vertebrados e invertebrados que quedaban atrapados en las aguas superficiales», ha explicado en un comunicado Novella Razzolini, investigadora del ICP y primera autora de un estudio publicado este martes en «Scientific Reports». «El tránsito de estos animales ha quedado registrado en el sedimento», ha añadido, en un comunicado.

El hallazgo ha sorprendido a los investigadores, porque de forma tradicional se ha considerado que los megalosáuridos (al igual que todos los grandes dinosaurios carnívoros) eran cazadores solitarios. Pero en esta ocasión, gracias a 700 huellas y unos 80 rastros (de unos 30 o 40 metros de longitud cada uno) todo ha apuntado a que estas criaturas usaban la misma senda para alimentarse. Sin embargo, esto no implica necesariamente un comportamiento gregario, sino que sencillamente varios de ellos acudían a comer allí.

Reconstrucción del ambiente en el que los megalosáuridos iban y volvían hacia la laguna para comer
Reconstrucción del ambiente en el que los megalosáuridos iban y volvían hacia la laguna para comer- ORIOL OMS/UAB

El descubrimiento se ha producido en Vale de Meio, a unos 100 kilómetros al noreste de Lisboa, en el que es el yacimiento más grande y antiguo de la Península Ibérica. Está situado actualmente en una cantera de 7.000 metros cuadrados, en una zona que en el pasado estuvo bañada por el mar. Se cree que hace unos 170 millones de años, una barrera de arena provocaba que con la bajada de la marea se formase una laguna interior. Y que esto fue aprovechado por los megalosáuridos.

A diferencia de los rastros habituales de los rebaños, en los que las huellas discurren en pararelo a la línea de costa, en esta ocasión las huellas iban y venían entre la laguna y tierra firme. Curiosamente, el 90% de los rastros va hacia el mar y nunca vuelve, lo que probablemente no indica que desaparecieran allí, sino que «posiblemente los dinosaurios hacían el camino de vuelta por algún otro lugar que no se ha conservado en el registro fósil y que quedaba bastante alejado del camino de ida», ha propuesto Razzolini.

Tal como han sostenido los investigadores, si en anteriores hallazgos se habían encontrado restos de peces en el estómago de antiguos megalosáuridos, en esta ocasión se han podido encontrar evidencias de un desplazamiento que tenía el claro objetivo de la alimentación.

La conclusión que se extrae de ello, es que los megalosáuridos no eran distintos a grupos próximos, «como los espinosáuridos, un grupo estrechamente emparentado con ellos». En lugar de eso, «los megalosáuridos habrían sido carnívoros oportunistas, alimentándose tanto de vertebrados terrestres como de peces», ha concluido Razzolini. Las huellas del pasado pueden ser una pista para saber qué comían y cómo vivían estas criaturas tan majestuosas.

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