Polillas en un bosque del Cretácico
Polillas en un bosque del Cretácico - YANG Dinghua

Descubren el verdadero color de una mariposa de hace 200 millones de años

A partir del estudio de un fósil, los investigadores han revelado que las alas del insecto eran de tonos dorados iridiscentes

MadridActualizado:

¿Es posible conocer el auténtico color de una criatura de hace 200 millones de años? ¿Cree que no, que solo podemos imaginarlo? Pues un equipo internacional de investigadores lo ha conseguido. El estudio del fósil de uno de los más antiguos ancestros de las mariposas y polillas actuales ha permitido descubrir que sus alas escamosas eran de hermosos tonos metálicos iridiscentes que iban del bronce al dorado.

Los investigadores examinaron restos fosilizados jurásicos con especímenes provenientes de Reino Unido, Alemania, Kazajstán y China, además de ámbar birmano del Cretácico. Utilizando microscopios electrónicos potentes y modelos ópticos, encontraron crestas y surcos microscópicos en las escamas del ala del insecto, similares a las que se ven en las polillas de hoy. Los modelos revelaron que estas diminutas características son estructuras fotónicas que habrían producido que las alas se vieran de color bronce o dorado.

Los insectos han desarrollado una increíble gama de estructuras fotónicas que pueden producir iridiscencia, colores metálicos y otros efectos llamativos que son importantes para el comportamiento y las funciones ecológicas, según explican los autores en la revista Science Advances.

«En este estudio buscamos millones de años atrás en el origen temprano de tales colores en la naturaleza, para entender cómo y cuándo se produjo su evolución en estos insectos», dice Tim Starkey, de la Universidad de Exeter.

«Sorprendentemente, estos fósiles se encuentran entre los representantes más antiguos conocidos de mariposas y polillas», señala la paleontóloga Maria McNamara, de la irlandesa Universidad Colegio Cork (UCC). «No esperábamos encontrar escamas de alas preservadas, y mucho menos estructuras microscópicas que producen color. Esto nos dice que el color fue una importante fuerza impulsora en la formación de la evolución de las alas, incluso en los primeros ancestros de mariposas y polillas».

Su colega Luke McDonald, también en la UCC, cree que «excepcionalmente en este estudio, demostramos que los fósiles de impresión, es decir, las huellas dactilares, son tan capaces como los fósiles de compresión de preservar la estructura de las escamas con suficiente detalle como para dilucidar los colores de polillas de hace 180 millones de años».