Ciencia

Descubren restos humanos en la cueva del Hombre de Flores

El hallazgo, un par de dientes, refuerza la hipótesis de que nuestra especie llevó a la extinción a los «hobbits»

Recreación del diminuto Hombre de Flores
Recreación del diminuto Hombre de Flores - PETER SCHOUTEN
EUROPA PRESS Madrid - Actualizado: Guardado en:
Cueva de Liang Bua
Cueva de Liang Bua

Un par de dientes humanos de 46.000 años de edad han sido descubiertos en Liang Bua, una cueva en la isla indonesia de Flores donde una vez habitó el enigmático Homo floresiensis, también conocido como «hobbit» por su diminuta estatura, que rondaba el metro. Los dientes son un poco más jóvenes que los restos de los hombrecillos, lo que refuerza el argumento de que el hombre moderno fue responsable de la desaparición de la especie.

Un equipo dirigido por el arqueólogo Thomas Sutikna y el geocronólogo Richard Roberts, de la Universidad de Wollongong, Australia, informó sobre el descubrimiento de los dientes en la reunión anual de la Sociedad Europea para el Estudio de la Evolución Humana en Madrid.

El descubrimiento de H. floresiensis en 2003 desconcertó a los investigadores, en parte debido a que algunos de los restos fueron fechados con una antigüedad de 11.000 años. Para entonces, el Homo sapiens, la especie a la que todos pertenecemos, ya había colonizado el sureste de Asia, y algunos científicos imaginaron que los humanos pudieron haber coexistido con los «hobbits» durante miles de años.

Pero este año, un trabajo de redatación en la cueva empujó la extinción del Hombre de Flores a cerca de hace 50.000 años. Roberts, quien dirigió ese estudio, señaló que los seres humanos ya podrían estar viviendo en el sureste de Asia alrededor de ese tiempo, y que podría haber una relación causa-efecto entre ambos procesos.

Los dientes, un premolar superior y un molar inferior, fueron descubiertos en 2010 y 2011 y han sido datos con carbono en alrededor de 46.000 años utilizando carbón de las inmediaciones, dijo Sutikna a los asistentes a la reunión. El equipo confía en que los dientes son de sapiens. Por ejemplo, son más grandes que los del Homo floresiensis, explica la web de la revista Nature.

María Martinón-Torres, paleoantropóloga del University College London, que asistió a la charla, piensa que el molar inferior se parece a los del hombre moderno, aunque el premolar parece un poco más primitivo. Para demostrar de manera concluyente que los dientes son humanos, dijo que le gustaría ver comparaciones con una amplia gama de restos de H. sapiens y también de H. erectus (que podrían haber sobrevivido en Indonesia hasta hace unos 50.000 años). «Creo que tienen un trabajo bastante difícil. Hay muchos factores a tener en cuenta», comentó.

Animales desaparecidos

Otra evidencia presentada por Sutikna sitúa a los humanos en Liang Bua muy poco después de que el H. floresiensis desapareciera, lo que añade peso a la posibilidad de que los seres humanos desempeñaron un papel en su extinción, posiblemente por la competencia por los recursos limitados de Flores.

La evidencia son animales que podrían haber sido presa de los cazadores-recolectores humanos, como cigüeñas gigantes (Leptoptilos robustus), buitres (Trigonoceps) y elefantes en miniatura llamados stegodons (Stegodon florensis insularis), que desaparecen de las capas de sedimentos de la cueva después de hace 46.000 años. Al mismo tiempo, conchas de moluscos de agua dulce comienzan a aparecer en los sedimentos. Tales moluscos son comunes en los hábitats de los primeros humanos a través de Eurasia y África.

Las herramientas de piedra hechas de sílex (que también se encuentran regularmente en otros yacimientos humanos) y las pruebas de fuego también son más recientes que los restos de los «hobbits» en Liang Bua.

«Lo que aún no sabemos es si hubo al menos un pequeño solape en las poblaciones, lo que plantea la cuestión una vez más de la posible función de los humanos modernos en la extinción de los floresiensis», dice Chris Stringer, paleontólogo del Museo de Historia Natural de Londres, quien asistió a la reunión. Si hobbits y seres humanos se superponen, incluso podrían haberse cruzado.

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