Ciencia

Cómo evitar «morir de amor» con una viuda negra

Para no acabar devorado por una agresiva hembra madura, los machos eligen inocentes jóvenes a las que fecundan tras atravesarlas con sus colmillos

Una araña del género Latrodectus
Una araña del género Latrodectus - Wikipedia
ABC.es Madrid - Actualizado: Guardado en:
El cuadrado apunta los genitales de una hembra adulta
El cuadrado apunta los genitales de una hembra adulta- Current Biology

El ritual de apareamiento de la viuda negra (género Latrodectus) ,tiene unas consecuencias trágicas. El macho es devorado por su compañera después de la cópula. Para empezar, a nadie le gusta morirse, tampoco en esas circunstancias felices, y además desaparecer implica no poder seguir dejando descendencia en el mundo, así que los machos han buscado una fórmula para aparearse varias veces sin ser víctima del canibalismo. Lo que hacen puede salvarles la vida, pero parece de película de terror.

Según un nuevo estudio publicado en Biology Letters, los machos buscan a una jovencita y las atraviesan con sus colmillos. El motivo es que durante los últimos días previos a su última muda, las hembras ya han desarrollado plenamente unos órganos de almacenamiento de esperma llamados espermatecas que todavía están cubiertos por su exoesqueleto juvenil. Algunos machos han aprendido a usar sus colmillos para perforar el abdomen de las hembras en el lugar adecuado para acceder a su espermateca. Entonces las hembras almacenan el esperma hasta alcanzar la madurez sexual, después de lo cual sus huevos son fertilizados a menudo por ese mismo esperma.

Los científicos encontraron que aproximadamente un tercio de las hembras inmaduras que diseccionaron habían sido montadas por los varones. Y estas jovenzuelas fueron mucho menos propensas a canibalizar sus compañeros, al tiempo que, después de madurar, producían tantas crías como las arañas fertilizadas después de alcanzar la madurez.

Como informa la web de la revista Science, esta estrategia de apareamiento de la viuda negra no sólo permite que el «romeo» de turno siga con vida y pueda dedicarse a buscar amadas con las que pasar el rato, sino que también le otorga una mayor probabilidad de pasar sus genes a la siguiente generación.

Los científicos sugieren que este comportamiento también puede ser común en otros invertebrados, donde los machos tienen acceso a las hembras inmaduras.

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