Un razanandrongobe sakalavae se alimenta de un cadáver de saurópodo durante el Jurásico Medio en Madagascar. A d
Un razanandrongobe sakalavae se alimenta de un cadáver de saurópodo durante el Jurásico Medio en Madagascar. A d - Fabio Manucci

El cocodrilo gigante con dientes de Tiranosaurio rex

Paleontólogos describen a un peligroso depredador que sembraba el terror en Madagascar hace más de 160 millones de años

MADRIDActualizado:

Podría ser uno de esos monstruos delirantes que aparecen en las entrañables películas de serie Z, pero esta bestia similar a un cocodrilo gigante con dientes de Tiranosaurio rex existió de verdad. Perteneciente a la familia de los notosuquios, hasta ahora desconocida en el período Jurásico, el Razanandrongobe sakalavae, apodado «Razana», vivió hace más de 160 millones de años en Madagascar, donde sembraría el terror como un fiero depredador. Paleontólogos italianos y franceses lo describen en la revista PeerJ, llenando el vacío de un linaje fantasma que duró un millón de años.

El cráneo profundo del animal
El cráneo profundo del animal- F.M.

Los profundos huesos de la mandíbula armados con enormes dientes de sierra similares en tamaño y forma a los de un T. Rex sugieren fuertemente que estos animales también se alimentaban de tejidos duros como huesos y tendones. Era un depredador, pero también un carroñero.

Una combinación de características anatómicas identifica claramente este taxón como un notosuquio del Jurásico, cercano a los baurusúquidos y sebécidos de América del Sur, que eran depredadores especializados de hábitos terrestres, diferentes de los cocodrilos actuales por tener un cráneo profundo y poderosas extremidades erguidas. «Al igual que estos y otros cocodrilos gigantes del Cretácico, 'Razana' podría superar incluso a los dinosaurios terópodos en la parte superior de la cadena alimentaria», dice Cristiano Dal Sasso, del Museo de Historia Natural de Milán.

Los paleontólogos Cristiano Dal Sasso (derecha) y Simone Maganuco (izquierda) exhiben algunos huesos del cráneo del Razanandrongobe sakalavae en el Museo de Historia Natural de Milán
Los paleontólogos Cristiano Dal Sasso (derecha) y Simone Maganuco (izquierda) exhiben algunos huesos del cráneo del Razanandrongobe sakalavae en el Museo de Historia Natural de Milán- Giovanni Bindellini

El Razanandrongobe sakalavae es, con mucho, el más antiguo -y posiblemente el más grande- representante de los notosuquios, y documenta uno de los primeros eventos de aumento exacerbado en el tamaño corporal a lo largo de la historia evolutiva del grupo.

«Su posición geográfica durante el período en el que Madagascar se separa de otras masas de tierra puede señalar un linaje endémico. Al mismo tiempo, representa una señal más de que los notosuquios se originaron en el sur del continente Gondwana», apunta el coautor Simone Maganuco.