Ciencia

Las chimpancés no participan en el «Juego de tronos» de los machos

Ellos luchan y se retan para mejorar su estatus, pero ellas prefieren una estrategia a largo plazo, en la que aguardan pacientemente a mejorar su nivel con el paso de los años

Una hembra de alto estatus (más vieja) a la izquierda, y otra de bajo estatus a la derecha (más joven). Las hembras acumulan prestigio con el paso de los años, pero los machos tienen que luchar por él
Una hembra de alto estatus (más vieja) a la izquierda, y otra de bajo estatus a la derecha (más joven). Las hembras acumulan prestigio con el paso de los años, pero los machos tienen que luchar por él - Ian C. Gilby
ABC.ES Madrid - Actualizado: Guardado en:

Para los chimpancés, tener un alto estatus no es algo secundario. Conseguirlo permite obtener acceso a mejor comida y a mejores parejas, y por eso el estatus se convierte en una auténtica garantía de que la dinastía sobrevivirá.

En anteriores estudios se ha constatado que los machos tratan de mejorar su estatus retando a los rivales. Lo hacen gritando, atacando o persiguiendo a los que están por encima para tratar de ponerse en su lugar. Pero según un estudio publicado recientemente en Scientific reports, se puede decir que las hembras no participan en el «Juego de tronos» de los machos. En vez de eso, parece ser que aceptan su posición en la escala social, y simplemente ascienden cuando los miembros más viejos del grupo mueren.

«Descubrimos que, después de entrar en la jerarquía adulta, había una completa ausencia de retos entre las hembras», ha explicado en un comunicado Steffen Foerster, primer autor del estudio e investigador en la Universidad Duke, en Carolina del Norte (Estados Unidos). «Es como una cola formal», ha añadido.

Esta conclusión se suma a las diferencias entre machos y hembras de chimpancé que ya se conocían. Por ejemplo, mientras que ellos son gregarios, ellas son más solitarias, y tienden a pasar su tiempo en soledad o cuidando de sus crías. Solo en muy raras ocasiones se encuentran con otras hembras.

Este comportamiento ya era conocido, y ya se sospechaba que las hembras no solían retar a otras para mejorar su estatus. Pero este estudio ha permitido cuantificar esta tendencia, y además ha logrado por primera vez analizar en detalle cómo varía el estatus social entre los chimpancés que viven en el medio salvaje.

Los machos llegan a la cumbre a los 20

Para lograrlo, los investigadores recurrieron a informes anteriores recogidos a lo largo de 40 años de trabajo sobre el comportamiento de 100 chimpancés salvajes, que vivían en el Parque Nacional Gombe, en Tanzania.

Sus resultados mostraron que los machos alcanzaban la cúspide de su poder con 20 años de edad, y que luego este empezaba a declinar. Pero en el caso de las hembras, el estatus seguía aumentando a medida que pasaban los años.

Aparte de esto, los investigadores observaron que el rango inicial de los machos estaba en lo más bajo cuando entraban en la vida adulta, a alrededor de los 12 años de edad. Pero en el caso de las hembras, encontraron otra diferencia: su estatus inicial podía ser más alto o más bajo en ese momento. Aunque aún no entienden por qué, parece ser que las hembras que tienen una madre viva están ligeramente por encima.

«Parece que este es un momento crucial para ellas, porque en realidad después de él no pueden cambiar nada sobre su posición salvo que algo ocurra con los animales de la cumbre», ha explicado Foerster.

Estrategia para aumentar el éxito

En opinión de los científicos, estas diferencias se deben a las distintos intereses de machos y hembras: «Si un macho tiene un rango elevado, incluso durante un corto periodo de tiempo, puede conseguir reproducirse con muchas hembras, y alcanzar un alto éxito reproductivo», ha explicado Anne Pusey, otra de las investigadoras que ha participado en el estudio.

«Al mismo tiempo, cada hembra solo es capaz de sacar adelante a un descendencia cada vez, así que su éxito reproductivo depende mucho de cuánto tiempo puede vivir», ha añadido.

Por eso, en comparación con los machos, las hembras «parecen preferir una estrategia a largo plazo», ha dicho Foerster. «Para ellas es potencialmente peligroso retar a otra, porque pueden resultar heridas o su descendencia puede morir si tienen un pequeño bebé», ha explicado. Por eso, en el caso de las hembras de chimpancé, parece que lo más inteligente ser paciente y mantenerse al margen de las guerras entre machos.

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