Ciencia

Lo que los chimpancés aprenden de sus madres

Las crías imitan las técnicas de aseo y las practican de la misma forma toda la vida, incluso mucho tiempo después de la muerte de su progenitora

Dos chimpancés se acicalan el uno al otro
Dos chimpancés se acicalan el uno al otro - Tambako The Jaguar
ABC.es Madrid - Actualizado: Guardado en:

«Siéntate derecho. Di por favor y gracias. No abras la boca al masticar. Lávate los dientes. No grites...» La lista de cosas que una madre enseña a sus hijos es muy larga, pero cuando se trata de aprender comportamiento, los seres humanos no somos los únicos que seguimos las indicaciones de nuestra progenitora. Por primera vez, un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard (EE.UU.) ha demostrado que los chimpancés, nuestros parientes vivos más cercanos, también reciben lecciones maternas. Son enseñanzas sobre cómo realizar el aseo que se practican de la misma forma toda la vida, incluso mucho tiempo después de la muerte de la madre. Lo explican en la revista Current Biology.

«Creo que esto demuestra lo fuerte que es la influencia materna», dice Richard Wrangham, profesor de antropología biológica. «Es muy encantador, en realidad. El hijo mayor que conocimos, de casi 40 años, seguía haciendo lo mismo que hacía su madre muerta hace mucho tiempo».

El comportamiento de acicalamiento es universal entre los chimpancés, que dedican parte de su tiempo a desparasitarse o limpiarse unos a otros, pero hay una técnica muy curiosa que no todos practican. Consiste en que, cuando dos ejemplares se acicalan, cada uno levanta un brazo y se los cruzan o se dan la mano mientras utilizan la que está libre para la tarea. Las sesiones son breves, apenas suelen durar unos 45 segundos, pero se repiten hasta diez veces al día.

Esta conducta se ha observado en ocho poblaciones de chimpancés en África, cada una de las cuales muestra diferentes apretones de manos, pero está notablemente ausente en otras tres poblaciones bien estudiadas. Por qué los chimpancés lo llevan a cabo o qué beneficios obtienen de ello todavía no está claro.

Para averiguar qué lleva a estos primates a juntar sus manos durante el aseo, Wrangham y sus colegas recogieron datos más detallados sobre cómo y con qué frecuencia sucede, y pronto se dieron cuenta de que casi todas las teorías anteriores al respecto estaban equivocadas.

Hasta ahora, se había sugerido que este comportamiento era una señal de pertenencia a un grupo o la indicación de un tipo especial de relación social entre dos individuos. Sin embargo, «el patrón varía ampliamente dentro del grupo, no está estrechamente asociado con la amistad, no varía por edad o sexo, y no depende de cuánto tiempo un individuo pertenece a la comunidad», apunta Wrangham.

Copiar a mamá

La única conexión que los investigadores fueron capaces de identificar era la materna. Los chimpancés copiaban a sus madres, no se identificaban con la comunidad en general.

Al igual que los niños humanos, los chimpancés jóvenes aprenden muchas conductas de sus madres, desde qué alimentos comer hasta el uso de herramientas, y -entre las madres que participan en ello- la forma de realizar el aseo con el brazo en alto. Y puesto que los chimpancés jóvenes pueden asearse casi exclusivamente con sus madres hasta la edad de 12 años, no es de extrañar que mantengan el estilo de aseo hasta la edad adulta.

«Incluso cuando son adultos, incluso después de que sus madres hayan muerto hace tiempo, todavía lo hacen de la misma manera», señala Wrangham. «Esta es la primera vez que alguien se ha dado cuenta de esto, y el patrón está deliciosamente claro».

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios