Un ejemplar fósil de tortuga (a la izquierda) y una tortuga actual, derecha. Creen que gracias a la excavación, pudieron soportar difíciles condiciones ambientales que causaron la extinción de otras especies
Un ejemplar fósil de tortuga (a la izquierda) y una tortuga actual, derecha. Creen que gracias a la excavación, pudieron soportar difíciles condiciones ambientales que causaron la extinción de otras especies - Luke Norton

El caparazón de las tortugas fue una «pala» antes que un escudo

Una reciente investigación sostiene que las costillas de las tortugas primitivas cambiaron y facilitaron que fueran capaces de excavar. Esto las hizo más lentas y les dificultó respirar

MADRIDActualizado:

Un estudio publicado recientemente en la revista «Current Biology» ha concluido que el pequeño caparazón encontrado en las primeras tortugas fósiles tenía como función excavar bajo tierra y no proteger a los animales.

El paleontólogo Tyler Lyson, del Museo de Denver de Naturaleza y Ciencia es uno de los científicos que ayudaron a hacer este descubrimiento. Después de estudiar varios fósiles, ha explicado que al igual que la pluma de los pájaros en un principio no evolucionó para el vuelo, la función más temprana del caparazón de tortuga no fue la protección.

Según sus conclusiones, esta «herramienta» les permitió enterrarse y escapar de las duras condiciones donde aquellas tortugas vivieron, en lo que hoy es Sudáfrica.

«Sabíamos tanto por el registro fósil como por la observación del desarrollo del caparazón de tortuga, que uno de los primeros pasos en su desarrollo fue la ampliación de las costillas», ha explicado Lyson.

Este fenómeno tuvo un grave impacto sobre estos animales: cuando las costillas se ensanchan, el torso se endurece. Los investigadores sostienen que las consecuencias inmediatas de esto son realmente perjuficiales. Por una parte, la longitud de la zancada se acorta y, por otra, la respiración se ve afectada a causa de la pérdida de ventilación de los pulmones.

«El papel integral de las costillas en la locomoción y en la respiración es seguramente el motivo por el que las costillas no suelen variar mucho en su forma», ha explicado Lyson en Phys.org. «La verdad es que las costillas suelen ser huesos bastante aburridos. Las costillas de ballenas, serpientes, dinosaurios y humanos y la mayoría de los demás animales tienen el mismo aspecto. Las tortugas son la única excepción».

¿Y por qué lo son? En opinión de estos investigadores, la respuesta está en la excavación. Creen que al igual que otros animales excavadores, las tortugas primitivas comenzaron a desarrollar una serie de rasgos que le facilitaron adoptar este hábito. Esto posteriormente facilitó su capacidad de moverse en entornos acuáticos, y fue una de las claves que facilitó su superviviencia en un momento complicado.

La clave del descubrimiento fue la aparición de especímenes fósiles de tortugas primitivas de 260 millones años de edad, de la especie Eunotosaurus africanus. Varios ejemplares fueron descubiertos en la Cuenca Karoo y en el Cabo Occidental de Sudáfrica.