Max Born, segundo por la izquierda
Max Born, segundo por la izquierda - Wikimedia

Max Born, el físico que creía que «Dios juega a los dados»

Max Born, creador del principio de incertidumbre, mantuvo una amplia correspondencia con Einstein en la que ambos mostraban sus discrepancias sobre los principios de la mecánica cuántica

MadridActualizado:

Son muchos los estudiantes de física que acuden al cementerio de Gotinga, en Alemania, para visitar la modesta tumba de Max Born (1882-1970), uno de los padres de la física cuántica. Es una tradición. Enterrado junto a otros grandes genios de la Ciencia como Hilbert, Planck, Weber, von Laue o Nernst, su austera lápida lleva inscrita su más famosa ecuación, el principio de incertidumbre, que viene a decir que es imposible predecir cuál es la posición o la velocidad de una partícula, pero sí la probabilidad de encontrarla en un determinado lugar. Por sus aportaciones en mecánica cuántica, Born recibió el Premio Nobel en 1954.

Precisamente hoy, en el 135 aniversario de su nacimiento, el gigante tecnológico Google le ha hecho un homenaje personalizando su famoso doodle. Y lo ha hecho dibujando virtualmente a Max Born sumergido entre fórmulas de mecánica cuántica. Un homenaje con el que, así, Google recuerda mundialmente a uno de los grandes de la Ciencia.

Uno de los aspectos más interesantes de la vida de este físico fue la correspondencia que mantuvo durante muchos años con Albert Einstein, en la que, a pesar de la amistad y complicidad que ambos mostraban en sus escritos y que no les abandonó durante cuarenta años, quedaban patentes sus profundas discrepancias en cuanto a la naturaleza de la física. Las ideas de Max Born eran opuestas a las de Einsten.

Doodle de Google dedicado a Max Born
Doodle de Google dedicado a Max Born - Google

Precisamente, en una de esas cartas aparece una famosa frase de Einstein que emplearía en más de una ocasión. En la carta a Max Born la utiliza para criticar la teoría cuántica, con la que no estaba de acuerdo: «En nuestras perspectivas científicas nos hemos vuelto antípodas. Usted cree en un Dios que juega a los dados, y yo, en la ley y el orden absolutos en un mundo que existe objetivamente, y que trato de comprender de una forma frenéticamente especulativa (…). Ni siquiera el gran éxito inicial de la teoría cuántica me hace creer en un juego de dados fundamental, aunque soy consciente de que sus jóvenes colegas interpretan esto como un síntoma de debilidad».

«Prefiero ser zapatero»

Max Born admitía con franqueza esas diferencias cuando escribía sobre esas disputas científicas: «Se trata, en realidad, de una diferencia fundamental en la concepción de la naturaleza», decía. Y Einstein, con su agudo ingenio, escribía a su colega cosas como estas: «Me resulta intolerable la idea de que un electrón expuesto a la radiación pueda escoger a su antojo el momento y la dirección del salto. Si así resultara, finalmente preferiría haber sido zapatero remendón, o incluso empleado de un casino, antes que físico».

Más allá de las cuestiones científicas, quizás hay algo que no muchos conozcan sobre Max Born. Es el abuelo de la actriz Olivia Newton-John, la protagonista de la inolvidable película «Grease» (1978). Sin duda había algo cuántico en su último número de baile.