ÁNGEL DE ANTONIO/ DE SAN BERNARDO
MBFWM. Otoño-invierno 2017/18

María Escoté y Maya Hansen: una puso el color y la otra la sensualidad

En el primer desfile de la edición, Maya Hansen se decantó por sus vestidos y cortés, sin color, y con mucho trabajo tecnológico, y María Escoté, diferente a sus colecciones anteriores, aunque sin perder el color

MADRIDActualizado:

Si hay algo que no termino de entender en el funcionamiento de esta Feria de Moda son los desfiles dobles. Comprendo que hay muy buenos diseñadores que quieren mostrar al mundo lo que saben hacer y hay que concentrarlo en solo cinco días, pero los desfiles dobles no son la mejor solución. Se deslucen. La retentiva no es capaz de absorber y asimilar un desfile en solo cinco minutos cuando ya ha dado comienzo el otro. Lo que al final queda es una mezcla de sabores y estilos.

Pero debe ser solo mi modesta opinión, porque María Escote y Maya Hansen repiten la experiencia. Ya han ido varias veces de la mano en ediciones de la MBFWM. En este caso, es verdad que las dos diseñadoras tienen muchas cosas en común: frescura, color y alegría en la pasarela. Las dos diseñadoras se están haciendo un hueco en el mercado internacional gracias a que a las celebrities les gustan sus estilos, un poco extravagantes. Y es que ya lo decíamos en la presentación de esta edición de la MBFWM, que en España tenemos buenos diseñadores, buen gusto y muchos estilos, como prueban María Escoté y Maya Hansen.

Rompió el hielo Maya con corsés, que son su DNI en moda. Hablar de corsés es hablar de Maya. Le preguntamos a la diseñadora si en esta ocasión le va poner un «poquito más de carne y de curvas» a sus modelos porque en la edición anterior la delgadez desdibujó su colección. «Yo intento meter mujeres, mujeres. Porque, te doy la razón, son las que lucen mejor mis looks. Pero en un desfile compartido tengo que adaptarme», nos dice con una sonrisa. Y para dar de fe lo bien que quedan sus prendas, Pilar Rubio se subió a la pasarela. La presentadora, embarcada en un programa de televisión de Fox sobre cuidados del cuerpo, demuestra que tiene cuerpo para lucir las prendas de Maya. Ya la vimos en la edición anterior con una prenda suya que le quedaba como un guante.

Ya con el nombre de la colección, «Körsetture» nos pone en situación la diseñadora madrileña; sí, madrileña, aunque su físico danés llame tanto la atención (su madre es danesa y su padre argentino; buenos genes para el diseño).

La colección empieza y acaba con sus prendas míticas, las que la han consagrado internacionalmente, los corsés. Pero ella no quiere llevarnos al siglo XIX con esta legendaria pieza. No quiere su exclavitud. Busca la sensualidad. Y lo ha conseguido plenamente. Y la prenda sensual por naturaleza es el body, que centra toda la colección. Unos body, al igual que los vestidos, a los que se añaden piezas cortadas a láxer por la empresa Control X, formando un trampantojo constructivista. «Para esta colección he pedido ayuda y consejo a tres arquitectos rusos», nos confiesa antes del desfile.

Maya redondea la figura como hacían los artistas en los que se ha inspirado: Barbara Hepworth y Naum Gabo. «Es un diálogo entre las formas del cuerpo, los tejidos y el movimiento, de ahí que utilice el arte cinético», nos cuenta la diseñadora antes del desfile.

A lo sofisticado que ya de por sí tienen las piezas, le añade las cremalleras maxi en metales pulidos. Sin utilización de muchos colores –eso ya lo puso María Escoté-, limitándose solo a blanco y beige contrastado con negro.

Y con María Escoté llegó el color. En ediciones anteriores recurrió a tendencias «kidcore» (inspiración infantil, para que nos entendamos), así nos trajo a sus «littles pony» de múltiples colores. Además, hace un mes escaso ha presentado una colección cápsula con Hello Kitty (esa gatita de cara ancha y grandes lazos). Todo hacía presagiar un poquito más de «kidcore» para el otoño-invierno 2017/18. Pero no ha sido el caso. Su inspiración, no sin color pero un poco más seria, ha sido el pintor francés Auguste Herbin. Y como él, ha roto un poco con las formas clásicas, y se ha decantado por el cubismo. En bloques de colores han ido apareciendo abrigos de patchwork de efecto cubista; sus prendas oversized multicolores, lanas bordadas, terciopelos con estampados cubistas y con perlas…

Las botas altísimas, casi pantalón, de la marca alicantina Battarini, con la que lleva trabajando algunas ediciones, fue parte esencial de la colección; los bolsos de Blover y las gajas Kaleos. Un conjunto muy colorista.