Las redes de inmigración clandestina no se limitan a lucrarse con la introducción ilegal de extranjeros acuciados por la pobreza y la necesidad de buscar horizontes más prometedores lejos de sus países de origen. Estas bandas amplían sus actividades delictivas con la explotación laboral o sexual de sus víctimas, que además les pagan por ayudarles a cruzar la frontera. A punto de llegar a esa situación ha estado una joven marroquí que fue descubierta por agentes de la Policía Nacional en el puesto fronterizo de Algeciras.
La inmigrante acababa de desembarcar de un ferry procedente del puerto Tánger-Med e iba acompañada de otra mujer, de 39 años y de la misma nacionalidad. Según informaba ayer la Comisaría algecireña, desde un primer momento les siguieron los movimientos hasta que llegaron al puesto de control de documentos.
La joven presentó un pasaporte marroquí y una tarjeta de residencia que levantó todas las sospechas porque la fotografía que mostraba no parecía ser de la misma persona. Los agentes verificaron que esa documentación no correspondía a la chica y también supieron que la mujer que la acompañaba, en realidad ejercía la labor de pasadora. Esta función consiste en acompañar al inmigrante irregular que se pretende colar en territorio nacional. Previamente a los extranjeros se les adiestra para que en caso de preguntas de los funcionarios policiales, nieguen que conocen a su pasador.
La Policía terminó recabando el testimonio de la joven, que confesó cómo había sido captada en una playa de Rabat. Una persona desconocida, que ejerce de captador en las redes de inmigración, le propuso entrar en España con una documentación falsa, un billete de barco con destino a Algeciras y una promesa de trabajo a cambio del pago de 2.000 euros. «Normalmente, este tipo de organizaciones escogen a sus víctimas por su desventaja social, económica o de edad, como es este caso», indican desde la Policía. Si el inmigrante irregular logra pasar los filtros de control en la frontera, la persona que ejerce de pasador lo pone en contacto con el miembro de la red, ya en el país de destino, «y que se encarga de explotarlo laboral o sexualmente».
La joven inmigrante será repatriada a Marruecos, pero su testimonio servirá para procesar a la mujer que la acompañaba, la cual responde a las iniciales S. M. y está detenida por un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros.