El anuncio de que ayer el cielo gaditano estaría nublado no ayudó a que acudiera más público a la playa Victoria a contemplar las piruetas de los pilotos en la quinta edición del Festival Aéreo. Tampoco la crisis ha servido de acicate, ni que el programa se repita casi idéntico año tras año. Lo cierto es que llegó menos gente y más tarde. Esto no quiere decir que la playa y el Paseo no estuviesen llenos. La afluencia por carretera se notó desde las nueve de la mañana, registrándose tráfico lento en el Puente Carranza hasta que a las 10.40 horas abrieron el segundo carril de acceso a la ciudad.
El chorreo de gente no cesó hasta las 12 horas, a pesar de que el Festival comenzó puntualmente, a las 11 horas. No eran grandes masas, pero no dejaban de llegar curiosos y aficionados al mundo de la aviación. Para cuando sirvieron el plato fuerte al final del programa que fue, como es habitual, el Harrier de la Armada, el F16 y la Patrulla Águila muchos se habían ido a buscar el aperitivo a los bares cercanos.
También es cierto que los 230.000 asistentes a los que se llegó en la edición de 2011 fue la cifra récord desde que se creara este festival. El Comité Organizador quiso para este año «ampliar tanto las unidades de patrullas aéreas participantes como el número de países representados», en palabras del teniente de alcaldesa de Presidencia del Ayuntamiento de Cádiz, Ignacio Romaní. Pero se les atravesó la situación económica. Lo cierto es que la exhibición ha sido casi calcada a la del año anterior, con los mismos aviones e incluso menos pilotos.
No faltaron a la cita los incondicionales: el piloto italiano Luca Salvadori, la Patrulla Águila, los paracaidistas X-treme, el F16 y el Harrier de la Armada. Durante la celebración del espectáculo hubo notables variaciones en el orden del programa pero fue igual de espectacular que siempre. Llamaron especialmente la atención los fuegos artificiales lanzados desde los aviones, la majestuosidad del Harrier suspendido en el aire frente al Hotel Playa Victoria, el aterrizaje de los paracaidistas argentinos (X-treme) y las espectaculares formaciones de la Patrulla Águila.
No faltaron las protestas en la plaza Ingeniero de la Cierva. Esta vez un pequeño grupo de integrantes de la Red Antimilitarista de Andalucía pedía que se abandonen este tipo de exhibiciones que alientan el «turismo bélico». Además, bomberos del Consorcio Bahía de Cádiz, aprovecharon la ocasión para denunciar que no les han pagado la nómina de agosto y que nadie les garantiza que cobren puntualmente en el futuro. Hoy mantienen una reunión con los responsables de la entidad para aclarar estos aspectos.