Contra el tabique de una de las casetas del varadero del Guadalete descansan dos grandes letreros. Anuncian la presencia del Vaporcito, Bien de Interés Cultural, símbolo turístico de El Puerto y la Bahía e historia viva e indeleble en la memoria colectiva de toda una ciudad. Son los carteles, un tanto desteñidos, que hasta hace muy poco colgaban de la verja del muelle de Las Galeras. «Los hemos retirado porque pronto saldrá de allí otro barco». Se trata de 'La Pepa Cádiz', un catamarán de la empresa Albarco que comenzará a operar el 4 de septiembre.
Pero a sus 56 años, el Adriano III no se rinde. Hoy, cuando se cumple un año desde su hundimiento en el muelle de Cádiz, no se resigna a que lo sustituyan. No quiere ser un mito muerto ni tener el descanso eterno sobre una rotonda. Así lo constató ayer su armador, Manuel Ramos, quien señaló la próxima primavera como fecha aproximada para la culminación de su reparación. Con este anuncio se ha abierto una nueva vía para la ilusión porque hasta ahora, el propietario de la motonave no había querido avanzar más plazos, tras el fallo de las primeras previsiones, que apuntaron al 19 de marzo pasado como día para su primer trayecto. La recuperación del Vapor es bastante más compleja de lo que parece y de ahí la imposibilidad de fijar el momento concreto de su retorno a las aguas de la Bahía.
Con madera gallega y africana
Pero al menos existe una nueva previsión, que también fue apuntada ayer por el ingeniero naval, José Ruiz Cortes, quien día a día supervisa los trabajos en el varadero. Éstos, según el experto, fueron interrumpidos aproximadamente en febrero y retomados a finales de julio, «una vez que hubo financiación suficiente». Durante el mes de agosto las tareas se han centrado fundamentalmente en una concienzuda revisión de todas las piezas, muchas de las cuales habrán de ser sustituidas por otras. No en vano la madera se ha visto afectada por la acción del agua salada que ha provocado la aparición de hongos xilófigos e insectos -sobre todo en la parte superior-, que han imposibilitado su buena conservación. También los clavos y pernos que unen las maderas han sufrido una fuerte oxidación, y varias zonas ocultas de la embarcación presentan intensas humedades. «Vamos a mantener lo que se pueda, pero sin poner en riesgo la integridad del barco. Por eso las piezas en peor estado serán sustituidas». Y esas nuevas piezas también están ya tomando forma en el aserradero del varadero, que trabaja una madera de roble procedentes del norte de Galicia. Este material se utilizará para el interior del Vapor y para el exterior, madera de iroco, traída desde África, más apropiado para la intemperie.
Una vez que la motonave supere esta fase, se procederá al revestimiento con madera de pino, también gallego, y las aplicaciones e imprimaciones más convenientes sobre el casco. Cabe destacar que pese al arreglo que los carpinteros de ribera hicieron en la zona donde se produjo el choque contar el cantil del muelle de Cádiz que provocó el hundimiento, ahora se va a reforzar este trabajo que ocupó varias semanas. Hay que recordar que el Adriano III llegó al varadero -donde siempre se ha sometido a sus revisiones rutinarias- a finales de noviembre y que los carpinteros de ribera también inspeccionaron su estado y avanzaron en algunas tareas.
En una siguiente fase, las tareas se centrarán en la arboladura, que quedó prácticamente destrozada por la presión del agua cuando el barco fue reflotado. La parte más dañada es la cubierta de popa, que desapareció en su totalidad. Una vez terminada la parte superior, será el turno del mobiliario, el cuarto del timón desde donde el patrón dirigirá el barco, los asientos del pasaje, la pintura y demás terminaciones.
Una copa y un vídeo a bordo
En este sentido, el ingeniero señaló que una de las novedades del nuevo Adriano III será dos dependencias: una tienda de recuerdos y una pequeña barra de bar para el consumo de bebidas y aperitivos. Del mismo modo se habilitarán dos aulas en la proa y la popa, aprovechando dos cuartos que hacían las veces de almacén, en las que se podrán realizar algunas charlas, o en su caso el guía dar explicaciones o hacer alguna proyección audiovisual.
En cuanto a la parte eléctrica del buque, el motor, que fue sustraído a principios de año, continúa en el taller portuense Tamarco. A este respecto, el Vaporcito introducirá algunas novedades en su sistema de comunicaciones enfocadas al turismo, teniendo en cuenta de que las previsiones del nuevo armador trascienden a mantener únicamente la línea regular de transporte entre El Puerto y Cádiz y apuesta por ampliar el marco de acción con rutas turísticas por la Costa Noroeste -Rota, Chipiona y Sanlúcar-, e incluso desde este municipio hasta Sevilla. Hay que recordar que el Grupo de Desarrollo Pesquero de la comarca ha resuelto conceder 109.000 euros de subvención con la condición de que la posterior actividad del Adriano III revierta en la zona.
Por otro lado, el nuevo Vaporcito tendrá que adaptarse a ciertas normas de accesibilidad para facilitar el movimiento de personas con discapacidad. Cuestiones que, al igual que la reparación en sí, tendrán que obtener el visto bueno de la Inspección de Buques de Capitanía Marítima. Con respecto a la condición de BIC, que podría contravenir estos cambios necesarios para acatar las normas de accesibilidad, el ingeniero aclaró que el mandato se centra en conservar la apariencia exterior, el aspecto tradicional del Vaporcito de El Puerto tal y como siempre ha sido identificado.