Las cofradías gaditanas han sacado sus tesoros más preciados a la luz bajo el título 'Pietas populi. Pervivencias'. Tallas del siglo XVI como la de San Diego de Alcalá de Martínez Montañés o la de la Virgen de los Ángeles de Benito y Hita y Castillo comparten sala con piezas de orfebrería de gran valor como la tiara del San Pedro de la Catedral Vieja en el Museo Provincial. El que fuera en una época anterior un convento, exhibe ahora una gran variedad de manifestaciones generadas por el culto externo e interno, obras que son parte esencial de patrimonio cultural.
El consejero de Cultura y Deporte, Luciano Alonso inauguró ayer la muestra que recoge el testigo del fervor religioso que se vivía antes de 1812 y que muestra «un escenario de obras inigualables» nacidas de la gubia de Martínez Montañés, Pedro Roldán o Luisa Roldán. El propio comisario de la exposición, Lorenzo Alonso de la Sierra, explicó ayer que «la Carta Magna supuso un antes y un después» para las cofradías y hermandades gaditanas, algunas «murieron y otras pervivieron, de ahí el nombre de esta exposición en honor a las que se mantuvieron», apuntó.
La exposición, que se podrá visitar en el Museo Provincial hasta el 2 de septiembre y cuenta con 57 piezas procedentes de la Baja Edad Media y sobre todo de la Edad Moderna, se estructura en tres grandes áreas: cofradías y ciudad, diversidad de emociones y plasmación del culto.
El presidente del consejo local de hermandades y cofradías, Martín José García, destacó ayer el «gran esfuerzo y trabajo que han empleado» las distintas agrupaciones, «un trabajo duro al que estamos acostumbrados». Así, gracias a las aportaciones que han realizado, los visitantes pueden ver en un mismo recinto las tallas de los escultores más destacados del barroco sevillano como la imagen de San Fernando de Pedro Roldán que duerme en el convento de San Francisco o un San Antonio de Luisa Roldán que acoge la parroquia de San Antonio.
También se exponen obras de autores italianos como el Resucitado del convento de San Francisco, un Nazareno de la Catedral, la Virgen del Carmen de Giscardi o una Santa Bárbara de San Fernando. Además se puede contemplar una talla de San Fermín de los Navarros del escultor Cosme Velázquez.
Entre las piezas de orfebrería pueden citarse la tiara de plata del San Pedro de la Catedral Vieja, custodiada actualmente en el Museo Catedralicio, un simpecado de la cofradía de la Divina Pastora o un incensario y una naveta de la Hermandad de la Santa Caridad realizados en Roma. Destacan también bordados como el manto del Ecce Homo y varios documentos que muestran la importancia de estas corporaciones en la ciudad desde el siglo XVI.