Nadie pudo imaginar mejor campaña publicitaria para una mala película. Un joven loco irrumpe en un cine de Denver y asesina a tiros a doce personas y hiere a más de 50. Lo que explica que el mundo está como está, y garantiza que la película va a eclipsar, aun siendo pésima, a sus hermanas menores en trilogía. El asesino, de 24 años, guarda el gran secreto: si cuando cometió la fechoría lo hizo en nombre del buenazo de Batman o del malvado Joker.
Aunque su indumentaria fuese más en consonancia con la de 'Hellboy': un casco, gafas, máscara antigás y chaleco antibalas. Y el adorable diablo de Guillermo del Toro se empeñe en salvar (no se sabe por qué) a la Humanidad y este 'superhéroe' en acabar con ella. Hasta se puede pensar que Batman ha perdido la razón y, a consecuencia de las críticas, corría el peligro de perder el empleo. Bane y sus terroristas fomentan revoluciones contra los ricos y queman la isla de Manhattan. Catwoman le dice a Batman: «Llega una tormenta, Mr. Wayne... Cuando pegue os preguntaréis cómo habéis vivido tan bien, dejando tan poco para el resto».
La pregunta es la de siempre: ¿Qué motivó al joven asesino? Y la explicación, sobrevenida, una simpleza: estaba trastornado. Luego vendrán los homenajes, las flores en el parque, fotografías pegadas a un muro, madres deshechas, familias rotas. Críticas a la facilidad para adquirir un arma e imprecaciones a la Asociación Nacional del Rifle, de la que fue presidente otro superhéroe, Charlton Heston. Reedición de lo que sucedió en Columbine, donde otros dos tarados dispararon contra profesores y estudiantes, a pocos kilómetros de esta tragedia.
La explicación más común es otra violenta sacudida de nuestra sociedad de tarados. Los 'batmanmaníacos' descerebrados se habían levantado en armas la víspera del estreno. Con lo que el chaval estaba en la honda del trastorno colectivo. Las críticas fueron tan negativas, feroces y cáusticas, señalaba un colega británico, que movilizaron a la muchedumbre. «Levantaron a una chusma de la que estaría muy orgulloso 'Joker'».
Este regreso de 'El caballero oscuro' era, sin duda, el acontecimiento más esperado del verano, y defraudó a muchos que no fueran incondicionales. La página web 'Rotten Tomatoes' (tomates podridos), donde se agregan opiniones de los espectadores a las críticas, tuvo que ser bloqueada ante la avalancha de amenazas e insultos. Una de las críticas sufrió «un ataque de misoginia» por publicar que la película era «un tubo». El editor pasó horas limpiando insultos y hasta invitó a sus desquiciados colaboradores a que saliesen a dar un paseo.
Como en EE UU todo es posible, se preguntan si tendrá impacto en las presidenciales de noviembre, porque, en la película, un villano que se llama Bane es un replicante de Mitt Romney.
El guión de la película publicitaria habla del chavalito cabreado (todos lo están), que sube al escenario, lanza una bomba de gas lacrimógeno y comienza a disparar. El ataque llega a los quince minutos de haber comenzado la proyección, y coincide con una escena de tiroteo. Lo que causa gran confusión y hace imposible identificar al autor de los disparos, junto al hecho de que muchos acuden disfrazados.
El joven asesino no escogió a sus víctimas. Disparó a mansalva sobre los espectadores, entre los que había niños que habían acudido con sus padres a ver la parte final del heroico murciélago. Billy 'El Niño' fue arrestado en un parque detrás del teatro. No opuso resistencia, aunque advirtió de que su apartamento estaba lleno de explosivos. Se dejaron matar porque pensaron que todo era un montaje publicitario.
(Encerramos a los locos en manicomios porque no cabemos todos).