Ningún vecino del edificio en el que detuvieron en la mañana de ayer a Vicente Sarasa oyó ni vio nada, al menos los consultados por LA VOZ. Tampoco lo conocían, o al menos no lo recuerdan. Por eso la tranquilidad ayer en este conjunto de bloques de la avenida Juan Carlos I, muy cerca del Cuartel de la Guardia Civil, era absoluta. Vicente Sarasa Cecilio es uno de los tres detenidos por el secuestro del empresario zaragozano Publio Cordón hace 17 años. Es uno de los históricos de la organización terrorista Grapo, en la que realizó labores de dirección.
El gaditano, nacido en 1962, empezó a militar en la banda a principios de los años 80 y pasó a la clandestinidad en 1993. Dentro de la organización desempeñó fundamentalmente labores logísticas, como la elaboración de explosivos y la falsificación de documentos. El dirigente del Grapo Manuel Pérez Martínez 'Camarada Arenas' lo expulsó de la banda junto a otro grupo de activistas, ya que planificaban crear dentro de la mismo un grupo de oposición al 'Camarada Arenas' a través de una corriente llamada 'Facción Octubre del PCE(r)-Grapo'.
En la ciudad era conocida su vinculación con la banda, más cuando en el año 2006 fue detenido mientras viajaba en un tren que tomó en Algeciras y se dirigía a Madrid. Allí fue reconocido por agentes de la Policía Nacional como «uno de los terroristas más buscados del país». Pesaban sobre él ocho reclamaciones judiciales dictadas por la Audiencia Nacional. No obstante, en 2009 fue absuelto de pertenecer al Grapo al no haber quedado acreditado «el origen y el modo» en el que fueron extraídas sus huellas dactilares, única prueba esgrimida por la Fiscalía para acusarle de integración en organización terrorista. Sin embargo, en el momento de su detención llevaba dos documentos de identidad y un permiso de conducir falsos para eludir la justicia que le valió una pena de 18 meses por falsificación documental.
En los últimos años Vicente Sarasa había vuelto a residir en Cádiz, donde se ha dedicado activamente a colaborar con distintas entidades sociales, tomando parte en plataformas, manifestaciones y movimientos de distintas índole. Es militante de la organización política Red Roja y participante asiduo en las asambleas del movimiento 15-M.
En un comunicado emitido por Izquierda Capitalista-Cádiz se le describe como «una persona divertida, comprometida y generosa». Según afirman, «ha vuelto a Cádiz después de muchos años. Estaba rehaciendo su vida y recomponiendo su compromiso». La organización rechaza la detención y pide su puesta en libertad.
Sarasa ha sido trasladado a Madrid, donde será juzgado junto a los otros detenidos en la Audiencia Nacional.