Más allá del componente lúdico que tiene un evento de las características de la Gran Regata 2012, en la que se reunirán en un recinto bien delimitado miles de personas, puede ser aprovechada desde el punto de vista económico. Con tal fin, el Ayuntamiento, organizador del evento junto con la Sail Training International, ha dispuesto un espacio en el muelle para instalar unas carpas en las que autónomos y empresarios pueden vender o promocionar sus productos. En un principio, el plazo de que disponían los interesados para solicitar los stands acababa el pasado día 10, pero el Ayuntamiento anunciaba el jueves que se amplía hasta el día 20 de julio, a solo cinco días de la inauguración de la Gran Regata. Tras sondear la opinión de comerciantes y artesanos, parece ser que la cita no ha levantado demasiadas expectativas, lo que habría provocado que los espacios comerciales no se hayan agotado aún.
Por un lado, los propietarios de los comercios locales, al menos los que forman parte de las principales asociaciones del casco histórico, Cádiz Centro y Cádiz XXI, no andan del todo entusiasmados. Desde ambos colectivos se explica que aún están sondeando entre sus asociados la idea de aprovechar la cita para ampliar el horario de apertura o abrir el domingo 29 con el objetivo de sacar partido del gran número de personas que circularán por la ciudad durante los días de la Regata. Esta posibilidad la brinda la organización del evento.
Crisis, crisis, crisis
Desde Cádiz XXI no se tiene del todo claro que la Regata vaya a ser beneficiosa para los negocios del casco histórico, puesto que, en cualquier caso, «la afluencia de público está sometida a la crisis». Además, basándose en experiencias similares anteriores, se considera que «difícilmente va a haber ambiente comercial más allá del puerto y alrededores».
Por otro lado, está la cuestión de la ocupación de las carpas, lo que se presupone un espacio especialmente atractivo para el sector de la artesanía. El portavoz de la Asociación de Artesanos Erytheia, Manuel Fernández Fedriani, explica que los miembros de este colectivo, uno de los más representativos de la ciudad, han decidido renunciar en bloque a exponer sus productos en el puerto gaditano.
El motivo es el precio de las carpas, que consideran «abusivo». Y todo esto a pesar de que el Ayuntamiento les ha ofrecido una rebaja con la intención de promover su participación. «No vamos a participar. Nos parece muy caro», sostiene.
Manuel Fernández considera que no se ha tenido en cuenta que el sector artesanal está siendo especialmente castigado por la crisis. Además, no le encuentra lógica al dinero que se pide por un espacio en la Gran Regata por solo tres días, cuando en Navidad pagan 600 euros por ocupar uno de los puestos que se colocan en San Antonio durante todo un mes «y con muchas más infraestructura». «Casi el mismo precio que tendríamos que pagar ahora», explica.
Los artesanos de Erytheia dudan de que los puestos puedan llegar a ser rentables, al menos para ellos, teniendo en cuenta la cantidad de tiempo que hay que pasar allí y la naturaleza especial de los productos que ofrecen. Creen que sí se habría hecho un buen negocio si el Ayuntamiento hubiese aceptado su propuesta de usar unas jaimas que está previsto colocar junto a Santa Catalina en los días de conciertos o con las 'Puestas de Sol'. «Pedimos que colocaran esos mismos puestos en la zona de la Regata, así se podrían haber amortizado mejor y los artesanos no habríamos tenido que poner nada, pero se han negado».