Ayer fue el segundo y último día del juicio por la muerte de Mercedes Tello y también el más duro para los familiares. Ayer le tocó declarar a las dos médicos forenses que practicaron la autopsia al cadáver y a varios agentes que intervinieron de una forma u otra en la investigación. Del relato de las dos médicos forenses transcendieron algunos datos desconocidos hasta entonces como el número de puñaladas. De las 30 que se dijo en la calificación del fiscal, las expertas las elevaron a 50. Algunas producidas por un cuchillo jamonero que se encontró junto al cuerpo y que pertenecía a la propia Mercedes, y otras provocadas por un cuchillo dentado de unos 6 centímetros de largo y del que apenas se ha hablado en el juicio. Las forenses afirmaron que Mercedes se resistió, tanto que «no dejaron de apuñalarla hasta que dejó de moverse». Su cuerpo «lleno de sangre» sufrió «al menos 4 heridas en la cabeza, 13 en la parte delantera del tórax, 16 en la posterior y 4 en el costado». A esto hay que sumar las heridas defensivas encontradas en manos y brazos, descubrieron «5 heridas solo en una mano». No pudieron determinar cuál fue la herida mortal, «cuando recibió las últimas en el corazón, Mercedes estaba casi en coma», afirmaron, «había perdido entre 2 y 3 litros de sangre».
Escenario dantesco
Los agentes, por su parte, relataron que a su llegada encontraron un «escenario dantesco» en el que había «sangre por todos lados», fundamentalmente en la cocina y en el pasillo. También hicieron mención a las heridas que presentaba David R. en el momento de su detención, un «arañazo» que «le dio Mercedes durante la agresión».
Tras escuchar las declaraciones de los testigos, la fiscal mantuvo la pena de 24 años de prisión para David R., 20 por asesinato y 4 por robo. «Fue una agresión brutal, un asesinato a sangre fría que cometió David en pleno uso de sus facultades». La representante del ministerio público no se olvidó de José R. a pesar de que no se le juzga por padecer una enfermedad terminal, «tanto uno como otro fueron responsables». «Mercedes estaba durmiendo cuando los dos entraron en su casa para robar y, como no podían ser reconocidos, la apuñalaron hasta la extenuación», afirmó. La fiscal rechazó posibles atenuantes, como la adicción a las drogas, por considerar que «no está probado lo que consumió ni la cantidad» por lo que a su juicio «la mató conscientemente». La acusación elevó esta pena hasta los 30 años por considerar que hubo ensañamiento basándose en el número de puñaladas que recibió Mercedes y alevosía «ya que David R. propuso el robo a varias personas». Además pidió a la Audiencia Provincial que prohiba la residencia del principal autor del crimen en la ciudad de Cádiz.
La defensa de David R. coincidió con la fiscalía y con la acusación en que se cometió un delito de asesinato, «él lo ha reconocido» aunque pidió que no se tuviera en cuenta el ensañamiento «puesto que muchas de las puñaladas son defensivas». Además, solicitó que constara como atenuante la drogadicción de su defendido «que ha quedado demostrada con la versiones de algunos conocidos del barrio que afirman que era consumidor». A esto, el letrado añadió un informe psiquiátrico que no se ha debatido durante el juicio en el que consta que David R. sufre un «trastorno de la personalidad antisocial que unido a las drogas puede constar como atenuante». Por todo esto pidió para el principal acusado de la muerte de Mercedes Tello una pena «justa», «ni más ni menos». Al término del juicio, David R. dijo arrepentirse de lo que hizo en la madrugada del 5 de julio y pidió perdón a los familiares de Mercedes Tello. El caso quedó ayer visto para sentencia.