No hay manera. Han sido ya tres veces, tres, las que el Ayuntamiento de Cádiz ha sacado a subasta pública el inmueble que durante años ocupó el Club Alcázar en el barrio de Puntales. Un edificio que para los habitantes de la zona tiene alma propia, que ha sido fundamental en la historia y el desarrollo de esta barriada de la ciudad, siendo a menudo uno de los pocos reclamos que hacía que muchos gaditanos se acercaran allí y que durante años fue uno de los principales motores de la economía de sus vecinos.
Cuando el Club se trasladó a un edificio justo enfrente, nuevo, con instalaciones modernas, el Ayuntamiento propuso que la antigua sede se convirtiera en el primer hotel de esta zona, alejada de los tradicionales circuitos turísticos de la ciudad. Y no estaba falta de justificación la idea. Los proyectos de otras administraciones, más concretamente de la Junta de Andalucía, avalaban su idoneidad. Estaba y está (a menos que haya sorpresas de última hora) previsto que la Administración autonómica construya muy cerca del antiguo alcázar el nuevo hospital Puerta del Mar, el albergue juvenil y los nuevos puntos de atraque de Puntales. Eso, sin contar con otros proyectos en zonas próximas como la construcción de la nueva Facultad de Medicina en los antiguos depósitos de Tabacalera, donde también se ubicará un nuevo espacio cultural de gestión municipal, la puesta en marcha del Centro de Mayores de Loreto-Puntales, el nuevo Centro Polivalente de Espectáculos en los antiguos terrenos de Navalips o la explotación turística de la torre eléctrica. Todo ello atraería sin duda a una clientela más que suficiente para el nuevo establecimiento hotelero.
El presidente de la Federación de Hosteleros de la Provincia de Cádiz (Horeca), Antonio de María Ceballos, asegura que «ahora mismo en la provincia de Cádiz no hay una zona más atractiva que el Club Alcázar para levantar un hotel». Entonces, ¿qué es lo que falla? ¿Por qué el Ayuntamiento lleva prácticamente dos años buscando un inversor para ejecutar la obra y nadie se interesa por la misma?
Hay dos posibles respuestas. Una la aportan los vecinos de la zona, y es que quizá Puntales, al menos hasta que no se ejecuten todos los proyectos que llevan años esperando como agua de mayo, no es suficientemente atractivo como para embarcarse en un negocio de este calibre. La presidenta de la Asociación de Vecinos San Lorenzo del Puntal, Pilar García, se lamenta por la situación. «Es que es normal que los inversores no vean la zona atractiva, porque el edificio está rodeado de solares, tanto el del hospital como el del albergue, que dan muy mala impresión». Además incide en que esto conlleva que la vida comercial del barrio está cada vez más muerta. «Esto es la pescadilla que se muerde la cola. Si vienes a Puntales y encima ves un montón de locales cerrados, pues menos atractivo todavía». Y todo esto, para Pilar García, no hace sino agravar la crisis de un barrio, que «está económicamente fatal».
Otra interpretación
La visión de los hosteleros, con Antonio de María como portavoz, es distinta, y considerando que la zona tiene la proyección suficiente para ser atractiva, achaca la falta de pretendientes del Alcázar a la crisis. En su opinión el problema es que «los bancos han cerrado el grifo de los créditos. Antes de empezar la crisis había sobre las mesa 60 proyectos hoteleros que se han quedado en el tintero porque nadie consigue financiación». «No es que no haya interés, lo que no hay es dinero», concluye.
De una forma u otra el Ayuntamiento insiste en mantener su apuesta por construir un hotel en Puntales, y en estos momentos la Delegación de Urbanismo trabaja en un nuevo pliego de condiciones que resulte más atractivo y ventajoso para los posibles inversores, de forma que, en un plazo aún por determinar, el edificio volverá a ser subastado.
Según el último pliego administrativo del anuncio de licitación, el inmueble se enajenaría a 617,35 euros el metro cuadrado, como mínimo. Haciendo cuentas, el PGOU le atribuye una edificabilidad de 3.500 metros cuadrados, y tomando el precio base de licitación, supone que el coste total del edificio rondaría una cifra ligeramente superior a los dos millones. Esta sería la oferta mínima que debe presentar cualquiera que esté interesado en sacar adelante este proyecto. No obstante, hay que tener en cuenta que una vez que el nuevo PGOU ya esté definitivamente en vigor, algo que no debe tardar, se dotará al propietario de la posibilidad de construir un mayor número de plantas, lo que puede hacer el edificio aún más atractivo para los inversores.