La Fiscalía General del Estado ha hecho suyo el recurso planteado por la demarcación gaditana en contra de la sentencia condenatoria dictada al peligroso clan de los Flores y ante el Tribunal Supremo ha solicitado que los tres hermanos sentenciados a penas que suman en total más de 800 años, cumplan entre rejas 30 años. La Audiencia Provincial fijó un cumplimiento de 20 años; una decisión que causó un profundo malestar en el seno del Ministerio Público. La discrepancia expresada públicamente por la fiscal jefe, Ángeles Ayuso, no se dirigía hacia el tribunal que juzgó al sanguinario clan sino hacia las limitaciones que establece la ley, que fija topes máximos de tiempo en prisión y deja en papel mojado las penas que establecen los jueces.
Los argumentos que plantea ante el Supremo la Fiscalía General se basan en el artículo 76 del Código Penal; el mismo al que acudió la Sección Cuarta de la Audiencia para imponer un cumplimiento de 20 años. Si se lee atentamente dicho articulado, se indica que el límite genérico es de 20 años, pero en el caso de que el reo haya sido sentenciado por dos delitos o más y alguno de ellos esté castigado por la ley con pena de prisión superior a 20 años, el cumplimiento será de 30. El mismo texto legal recoge que el tiempo máximo que un interno puede estar en la cárcel por una misma causa judicial es de 40 años; un plazo que se reserva solo para los casos de terrorismo.
En virtud de esta lectura, el Ministerio Público recuerda que uno de los 38 delitos a los que fueron condenados los hermanos Flores es un asesinato consumado. La muerte de la joven Tamara Leyton en el Marquesado (Puerto Real) fue calificado por el tribunal como tal y dicho crimen puede llevar aparejada una pena superior a los 20 años. Este elemento hace encuadrar esta causa judicial en aquellos supuestos donde se puede aplicar un cumplimiento de 30 años.
Por el contrario, el Ministerio Público sí ha desistido de incluir en su recurso, como había anunciado inicialmente, la petición de que se les reconozca el delito de asociación ilícita a esta banda, que inició sus fechorías a finales de los 80 y cuyo paso por la cárcel no sirvió para frenarlos, ya que en 2008 volvieron a reagruparse sus miembros.