La leyenda del rugby establece el tercer tiempo como la cita que, tras los partidos, tienen los jugadores en un bar. Allí charlan y beben, se reconcilian al margen de lo que haya pasado en el duelo, por muy fuerte que se hayan pegado, por muchos reproches que tengan. Al PSOE de Cádiz esa tradición debe sonarle a música indescifrable porque su tercer tiempo duró segundos. Ni existió. El secretario general del partido hasta el 14 de julio, Francisco González Cabaña, no tardó más que minutos en hacer saltar la unidad y el acuerdo que, para los más cándidos, debía salir del congreso provincial extraordinario del martes en Chiclana.
Esa cita servía para elegir a los 55 delegados gaditanos a la cita regional que debe refrendar a Griñán. Se enfrentaban dos sectores igualadísimos en fuerzas. Los cabañistas, oficialistas o pizarristas sacaron 164 votos. Los renovadores, críticos o griñanistas, 166. Cabaña, que lidera el primer grupo e incluso le presta su apellido aunque vaya a dejar de dirigir el partido en un mes, encajó mal el revés. Acusó a los ganadores, los griñanistas, de «comprar voluntades» y celebró el resultado de su sector porque «por amor al arte, sin cargos de la Junta de por medio» casi empata el choque.
El cambio de bando de Raquel Arenal, que figuraba como delegada de los pizarristas y decidió cambiar de parecer en Chiclana, fue el epicentro de todas las críticas y los chismes. Aunque González Cabaña aseguró aceptar el resultado, lo manchó en público como corrupto y dejó caer que la nueva opinión de Arenal es fruto de algún tipo de prebenda o promesa de cargo institucional.
Los ganadores, los griñanistas representados por Manuel Jiménez Barrios, al frente de la lista, con el apoyo capital de Irene García o Fernando López Gil, se vieron obligados a reaccionar ayer antes de desayunar. Las acusaciones nocturnas de González Cabaña les dejaban como compradores de apoyos.
Este grupo, el vencedor de la cita, el que representará a la provincia en el congreso regional, tiene como proyecto básico recuperar la paz con la dirección regional. Sin embargo, su pretensión de mesura y diálogo se vio truncada ayer.
Sus portavoces tuvieron que entrar a responder para volver a dinamitar la imagen pública de los socialistas gaditanos, lastrados por unas diferencias internas que desde fuera se ven antiquísimas e irremediables.
«Injusto y falso»
Jiménez Barrios declaró durante la mañana de ayer que Cabaña no había sabido perder. Ya por la tarde, su aliada clave, la alcaldesa de Sanlúcar de Barrameda, Irene García, tachaba de «lamentables, desafortunadas e injustas» las declaraciones realizadas por el secretario provincial del PSOE de Cádiz, González Cabaña. Sobre todo, insistía en que lanza un mensaje falso cuando achaca la pérdida por dos votos de su lista a «una compra de voluntades» y al recurso de «métodos de coacción» y otras cuestiones «indeseables en política orgánica».
En declaraciones antes de mantener, en calidad de presidenta del grupo socialista de la Diputación, un encuentro de trabajo con alcaldes y portavoces municipales del PSOE, García consideró que este tipo de declaraciones «hacen que exista mayor desapego a la vida pública» por parte de los ciudadanos.
En su opinión, el secretario general de los socialistas gaditanos tendría que haberse «mantenido al margen» de comentarios de este tipo, que, además, «son mentira» y contribuyen a «enturbiar un proceso que es totalmente democrático. Parece que a veces se olvida que quienes militamos en el partido lo hacemos por convicciones, por principios y por ideas» y, aunque asegura profesar un «profundo respeto y admiración» por Francisco González Cabaña, ha insistido en que sus declaraciones de este martes fueron «desafortunadas e injustas porque no son verdad».