Ayer dio comienzo la huelga indefinida que mantendrá la supresión de todas las actividades deportivas y administrativas de tres centros deportivos gaditanos durante tramos horarios específicos, y los usuarios se movían entre la comprensión hacia los trabajadores y el malestar por no poder hacer uso de los servicios ofertados.
Este paro se prolongará, según el Comité de Huelga de Servicios Técnicos en la Instalación del Instituto Municipal del Deporte (IMD), hasta que «la empresa se avenga al cumplimiento de acuerdos adoptados en materia de atrasos con el Convenio Colectivo de aplicación», según recoge un comunicado de la actual empresa adjudicataria de servicios deportivos Eulen. La empresa asegura al respecto que «ha cumplido en todo momento con su responsabilidad desde el mismo día en que comenzó a prestar su servicio -uno de mayo de 2010- tanto los compromisos exigidos en el pliego de condiciones para la adjudicación del servicio como los derivados del Convenio Colectivo de aplicación».
Los atrasos reclamados hacen referencia al pago de los incrementos de nómina a los trabajadores del complejo Ciudad de Cádiz, el pabellón del casco histórico y la Escuela Náutica Municipal de Cortadura, en el periodo de entre el uno de agosto de 2009 y el 30 de abril de 2010, que «en ningún caso correspondería al Ayuntamiento», insisten fuentes municipales.
Desde el Consistorio se aseguró también que Eulen modificaría «los horarios de las distintas actividades para que las consecuencias de la huelga fueran mínimas», con lo que «la mayoría de las actividades» se verían «tan solo afectadas en una reducción de 15 minutos respecto a su horario habitual». Los trabajadores, por su parte, están realizando cuatro paros diarios en horario de mañana y tarde en los tres centros deportivos mencionados.
Por su parte, el Grupo Municipal de IU califica de «lamentable que la gestión de los centros deportivos municipales siga siendo tan negativa y que al final los usuarios sean los más afectados».
La polémica salpica de una u otra forma al Ayuntamiento, trabajadores y las empresas adjudicatarias, tanto la anterior Arasti Barca, como la actual Eulen, y la mayoría de ciudadanos opina que las reivindicaciones son justas. Manuel, usuario del gimnasio del Ciudad de Cádiz, dice que «me parecen bien los paros mientras no se nos perjudique y hasta ahora no he tenido problemas en el acceso a las instalaciones».
Condescendientes se muestran también José Manuel y Luisa, cuya hija de dos años está en clases de natación en el mismo centro, que piensan que «aquí todos pagamos cuotas pero ellos están sin cobrar, hay que solidarizarse con los trabajadores y no nos importa tener que cortar las actividades».
En el lado contrario se sitúa Cándido, de 48 años, que trae hasta el pabellón desde san Fernando a su hija Irene para que practique un curso de natación. «Me acabo de enterar de la huelga y me parece desastroso. Me planteo quitar inmediatamente a mi hija de las actividades porque estoy pagando la cuota y no han tenido la deferencia de avisarnos de estos paros».
Así, los trabajadores del Ciudad de Cádiz recibieron durante la mañana de ayer alrededor de 15 quejas de usuarios. María José, de 41 años, admite que durante el segundo paro de la mañana de ayer «no me dejaron pasar a hacer mi rehabilitación con bicicleta». La usuaria dice que «no tengo nada en contra de las protestas, pero estoy planteando quitarme del pabellón si esto continúa». José, de 32 años, opina por su parte que «no les pagan a los trabajadores y esta es la única forma de luchar contra los abusos. Si continúa la huelga seguiría viniendo en los ratos que tenga libre y en los que se pueda acceder».