El cotilleo fue otro: Fernández de la Vega aparecía «milagrosamente» muy rejuvenecida y con menos arrugas de las que acostumbraba a lucir a sus 62 años. Además, su cuello se había estilizado considerablemente, a lo que había que sumar su buen color de piel y un nuevo corte de pelo que le daba una imagen mucho más juvenil de lo habitual. Incluso ha modificado su forma de vestir. En resumen, una nueva María Teresa Fernández de la Vega que se ha quitado años ahora que ostenta su puesto como consejera de Estado. Y es que ya pasó con la forma física de Aznar tras dejar la Moncloa y ponerse a lucir abdominales. Al final va a ser verdad que estar fuera del poder rejuvenece considerablemente.



