Cuando a David R. S, de 21 años, más conocido como «El Kiki», le preguntó la Policía Nacional por la muerte de Mercedes Tello, su vecina en el bloque de pisos del número 7 calle Cal y Canto, y a la que supuestamente apuñaló en su casa para robarle un televisor, él dijo que no se acordaba de nada. Que había bebido y se había drogado ese día y que solo recordaba haber cargado con el televisor de pantalla plana, con la ropa llena de sangre.
El crimen, que subyugó a toda la ciudad y especialmente al barrio de Guillén Moreno aquel mes de julio de 2009, fue uno de los más macabros de los últimos años y también uno de los más fáciles de resolver por parte de la Policía Nacional. Había huellas y rastros de 'El Kiki' por toda la casa de Mercedes Tello, se le encontró además el televisor de plasma y el joven tenía heridas de defensa en sus brazos. El delito de homicidio -quizá incluso el de asesinato, dada la saña con la que mató a aquella mujer- parece indudable. A pesar de que este tipo de delitos suelen ser juzgados por un jurado popular, en este caso se llevará a cabo con un tribunal profesional de magistrados, ya que coincide con el delito de robo con fuerza. La condena podría ser superior a los 15 años.
Sin embargo, aquella enajenación que alegó el joven ante la Policía podría ser planteada como atenuante por la defensa durante el juicio, que sigue pendiente de fecha. El caso, que se está tramitando por el procedimiento de sumario ordinario, se encuentra en su última fase de instrucción en la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial, a la que la defensa de David R. S. ha solicitado que se practique un análisis psiquiátrico de su cliente, a manos de dos peritos forenses, para aclarar si efectivamente sufría en la época del crimen algún tipo de adicción a las drogas y si esta pudo causarle algún tipo de enajenación, que le perturbara su voluntad y que pudiera ser atenuante.
Además de 'El Kiki', la Policía detuvo a otros dos vecinos de Guillén Moreno supuestamente implicados en el asesinato: José R. M, alias 'El Púa', de 45 años; y Juan Jesús M. F. 'El Pucherito', también de 21 años y discapacitado. A este último solo se le acusa del delito de robo y se le exculpa de la muerte a puñaladas, por lo que fue puesto en libertad el pasado año. Por su parte, a 'El Púa', aunque también se le imputa el asesinato, se espera que se le aplique un eximente dado que sufre una enfermedad terminal, por la que se le concedió una medida de vigilancia policial en su domicilio.