El Premio Nobel de la Paz, Desmond Tutu, llegó a Cádiz a bordo de un crucero muy especial, el 'Explorer'. Este barco es una universidad flotante en el que 600 estudiantes de la Universidad de Virginia (EE UU) darán la vuelta al mundo durante tres meses y medio. Durante la travesía se imparten clases, sobre todo de Humanidades, y Tutu los acompaña para transmitirles su legado pacifista. La nave partió desde Canadá y ayer hizo la primera escala de su viaje en el muelle de Cádiz.
El Nobel sorprendió a la prensa local primero por su imagen, acostumbrados a la fotografía con el alzacuellos de arzobispo de la iglesia anglicana. Apareció ante el grupo de periodistas con camiseta y gorra. No paró de bromear pero se podía apreciar que está muy cansado. Aún así, a sus 79 años mantiene un mirada intensa. Y repite mensajes que se han dicho muchas veces. Pero cuando Tutu habla no divaga: ordena desde la autoridad que da una vida dedicada a luchar por «esa gran familia que formamos todos».
-Bienvenido a Cádiz. ¿Cómo se encuentra usted?
-(Riendo) Feliz de estar aquí. Y más ahora que seguro que os gusta más Sudáfrica, después de haber ganado el Mundial de Fútbol en nuestro país. Es una experiencia maravillosa dar la vuelta al mundo en esta universidad flotante. Es una experiencia transformadora, en la que estos jóvenes conocerán países (antes llamados del tercer mundo). Son muchachos idealistas, que creen que es posible convertir este mundo en un lugar mejor. Están convencidos de que no hay ninguna razón para que nadie pase hambre. Ninguna razón para que un niño no pueda beber agua.
-Estamos en una de las puertas de entrada de la inmigración africana hacia Europa, ¿cree que la UE podría hacer algo más para gestionar mejor sus fronteras?
-No conozco exactamente los detalles de lo que está pasando ahora con la inmigración pero sé que hay una gran parte del mundo que quiere venir a las ciudades cubiertas de oro. (Entre risas, quitando hierro a sus palabras). Ustedes fueron los primeros que vinieron a nuestra tierra y creo que España tiene, de alguna manera, que asumir parte de estas responsabilidades. Ustedes deberían ser más tolerantes con la inmigración. Y recordad que gran parte de la prosperidad de España proviene, en gran medida, del mundo árabe.
-¿Qué quedó de la Alianza de las Civilizaciones que usted apoyó y que propuso el presidente del Gobierno español, Rodríguez Zapatero?
-Me produce una gran tristeza porque es una iniciativa muy interesante de su primer ministro que no ha tenido la publicidad que debería haber tenido. Pero es algo muy importante. La humanidad está muy polarizada entre el mundo musulmán y el no musulmán. No es una cuestión de fe, sino que se trata de grupos aislados en ambas civilizaciones que provocan conflictos. Lamento que la iniciativa no tuviera el eco que debería haber tenido. Así que no se te olvide poner en tu periódico que vuestro presidente es un tipo fenomenal por haber presentado esta iniciativa en la ONU. (Risas).
-Usted pidió una tregua a ETA. Ahora la izquierda abertzale y EA también han pedido el abandono de las armas, ¿qué le parece esta nueva situación en la que se encuentra la banda terrorista?
-Hay que tener mucho cuidado cuando se utiliza el término terrorista. También tacharon de terrorista a Nelson Mandela porque luchaba por la libertad de su pueblo. Lo que es un terrorista para unas personas puede ser un héroe para otras. Ahora bien, cuando la gente tiene demandas hay que sentarse a hablar. Los problemas no se solucionan porque una parte tome la fuerza de las armas.
-¿Cuál fue su última intervención en el escenario político para pedir la paz?
-He hecho algunas cosas pero no muchas últimamente. Aunque sí tuve que intervenir cuando los presidentes Blair y Bush mintieron al mundo diciendo que había armas de destrucción masiva en Irak. Espero que poco a poco el mundo se dé cuenta de que pertenecemos todos a la misma familia. Que Dios tiene un sueño. Y ese sueño es que seamos todos esa familia. Si permitimos que una parte de la familia pase hambre no podremos disfrutar de esa riqueza pensando que en el otro lado su familia pasa hambre.
-¿Cree que la expulsión de gitanos por parte del gobierno francés es similar al apartheid que sufrió Sudáfrica?
-Estoy muy triste por lo que está pasando en Francia. Sobre todo porque es un grupo de personas indefensas. Tienen que pensar que los gitanos de hoy son los franceses de mañana. Es algo similar a lo que hicieron en Alemania con los judíos. Tú eres un problema porque no me interesas económicamente. Por eso son tan importantes los programas educativos como éste en el que estamos ahora.