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«Los ciclistas vivimos en una burbuja»

VUELTA A ESPAÑA

«Los ciclistas vivimos en una burbuja»

El ciclista chiclanero del Fotoon parte hoy hacia Sevilla con el objetivo de dejarse ver en la última gran ronda del año y luchar por una etapa

25.08.10 - 00:19 -
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En el pelotón le conocen como 'Quillo'. Su palmarés está muy lejos del de Lance Armstrong, Alberto Contador o Andy Schleck, con los que compartió carretera el pasado mes de julio en el Tour de Francia. Pero Alberto Benítez, corredor del equipo Pro Tour Fotoon Servetto, defiende por todo el mundo la cuna del ciclismo gaditano: Chiclana.
Este año ha asumido su papel de veterano en el equipo y ha corrido de todo. El Down Under australiano, País Vasco, Tour y ahora, después de dos semanas entrenando en Sierra Nevada, tomará la salida de la Vuelta a España. Hoy se marcha a la ciudad de salida, Sevilla.
«Desde que me fui a Australia en enero para comenzar la temporada no he parado», reconoce Alberto Benítez Román, que atendió a LA VOZ en su casa de Chiclana en su único día libre que ha tenido en los últimos meses.
Benítez corrió el Tour y terminó en el puesto 145. Además, el chiclanero fue protagonista en la undécima etapa al destaparse como el más fuerte en una fuga en la que lo acompañaban los galos Geslin y Auge. Sólo el treno de los equipos que cuentan con 'sprinters' pudo neutralizar a 'Quillo' a falta de 18 kilómetros.
Ahora va a la Vuelta con mucha más ambición porque como el mismo afirma, «el Tour es una locura 'quillo'». «En el Tour los 200 ciclistas van al cien por cien desde el primer día y en todas las etapas se va muy rápido. Llegas muerto», dice el ciclista sobre algo que conoce de primera mano, aunque espera haber recuperado bien. En su segunda Vuelta quiere algo más ya que en 2006 fue a la prueba «de rebote» y se limitó a terminar.
«En principio voy a lo mismo que en el Tour. Intentar dejarme ver y luchar por una etapa», explica Benítez, aunque si se le insiste un poco sobre el botín con el que puede regresar a Chiclana pronto muestra una sonrisa ilusionante. «Hombre, tengo una etapa marcada, la segunda. Ese día pasamos por Ronda y terminamos en Marbella. Es una zona que conozco, subimos un puerto de tercera y no esta llana como se ve en el perfil. Creo que sería muy bonito dejarme ver en Andalucía, mi tierra, y si es posible conseguir vestir el maillot de la montaña».
Cuando le preguntan por cómo tendría que transcurrir la etapa para conseguir la victoria, guarda unos segundos de reflexión. Parece que en esos instantes pasan por su mente las imágenes de su segundo puesto en Urkiola en 2005, donde sólo el estelar 'Purito' Rodríguez pudo superar al hasta ese día desconocido corredor del equipo nacional Spiuk-Semar o la tarde cuando en Paris Niza dejó colgados en «un día tonto» a auténticas estrellas del pelotón como son el italiano Damiano Cunego o el corredor de Euskaltel Igor Antón.
A por la fuga buena
«Soy rapidillo pero no para ganar un sprint de 200 corredores. Tengo que estar en una fuga y si hay repechos, mejor», confiesa Benítez, que como compañeros de aventura no temería a los grandes guerrilleros del pelotón porque «ruedan muy bien y dan fuerza a la fuga». «Juan Antonio Flecha o Iván Gutiérrez pueden ser buenos y malos compañeros de escapada. Depende. Con ellos sabes que vas a ir rápido pero, lógicamente, tienes que tener cuidado con sus habilidades a medida que se acerque la llegada».
Es allí, a dos o tres kilómetros de meta, donde los ciclistas parecen dejar de pedalear y zigzaguean con sus bicis mientras se miran unos a otros. «Hay muchos nervios. Nos miramos todos porque después de 180 kilómetros de escapada cualquier instante puede dar con todo al traste o darte una alegría. Sabes que estás ante una oportunidad que no volverá», confiesa el de Fotoon Servetto.
Alberto Benítez va a la ronda española en un equipo Pro Tour, equivalente a Primera División en términos futbolísticos, pero de los humildes. En el Fotoon Servetto no hay jefe de filas y la misión de todos será la de cazar etapas o, en su defecto, dar guerra.
«Cardoso hará los sprints, Rafa (Valls) puede brillar si está recuperado de sus problemas de rodilla, pero tenemos libertad en carretera para ir a por los objetivos», dice Benítez, que habla con cariño de todos sus compañeros. Hasta de los corredores de otros equipos. «Me llevo muy bien con Javier Estrada, de Andalucía Cajasur. También es chiclanero y es mi compañero de entrenamientos. Para mí es más que un amigo. Luego te llevas bien con casi todos. Compartimos muchas horas y habitaciones de hotel como para llevarnos mal», confiesa Benítez, que considera un lujo haber defendido a los jefes de filas para los que él ha trabajado. «Simoni, Marchante, Piepoli, Riccó o Cobo, he aprendido algo de todos».
Pros y contras
En los cinco años que lleva en la élite del ciclismo Alberto Benítez ha saboreado días de gloria, pero también lleva la vida caótica que comparten todos los profesionales del mundillo.
«Los ciclistas vivimos en una burbuja. Vamos de la etapa al bus y de ahí al hotel. Que no te saquen de ese círculo porque te pierdes. Es una monotonía. Vivimos otra vida distinta», explica Alberto. «He ido a ver alguna carrera como espectador y me he sorprendido por todo lo que se mueve alrededor. Desde dentro no te percatas de nada».
Benítez explica que durante las carreras largas, los viajes y las concentraciones echa mucho de menos a la familia pero confiesa ser un privilegiado. «Al final estás haciendo lo que te gusta. Esto es lo que has soñado desde pequeño».
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