De izquierda a derecha: López, Cuesto, Juncal, Bejarano y Vaca, en la puerta del Tercio de Armada. - ANTONIO VÁZQUEZ
INFANTERÍA DE MARINA

Los leones gaditanos que reinan en las fortalezas de Cartagena

El equipo del Tercio de Armada ha ganado una dura prueba de más de 50 kilómetros, que han realizado en homenaje a un compañero fallecido

San FernandoActualizado:

Atardece en el puerto de Cartagena. Viernes 13 de abril.Suena el himno de España durante el arriado de bandera. Siete infantes de Marina del Tercio de Armada formados, firmes, vestidos con un chandal azul con franjas rojas, al igual que el uniforme del cuerpo al que orgullosamente representan y con el dibujo de la cabeza de cinco leones en la espalda. Los mismos que lucen en el banderín con fondo negro que uno de ellos enarbola. «Por Alejandro, por el que fue y por el que vendrá», dice el sargento primero Juncal a sus hombres.

Llevan entrenando meses. Cuando pueden, entre maniobras, ejercicios y guardias. Cumpliendo un completo programa de entrenamiento planeado por el sargento primero Juncal y por el que durante el último mes han tenido que correr, al menos, 120 kilómetros semanales. Compartiendo sus marcas en el grupo de WhatsApp. Ha sido imposible coincidir en un solo entrenamiento, por eso, al día siguiente, el 14 de abril, será la primera vez que corran todos juntos.

Los siete componentes del grupo, antes de empezar la Ruta de las Fortalezas.
Los siete componentes del grupo, antes de empezar la Ruta de las Fortalezas. - ORP TEAR

La misión: rendir un homenaje a su compañero, el cabo de Infantería de Marina Alejandro López Frías, fallecido un año antes, llegando a la vez a la meta tras haber realizado la Ruta de las Fortalezas. Una dura prueba, organizada por la Escuela de Infantería de Marina General Albacete y Fuster y el Ayuntamiento de Cartagena. En ella, los participantes deben recorrer, en menos de 12 horas, 53,7 kilómetros por las montañas, con un desnivel de más de 1.000 metros, pasando por los castillos y baterías que protegían la ciudad.

Para cumplirla e intentar ganar la prueba el sargento primero Juncal ideó un perfecto planeamiento. El primer paso fue formar el equipo contactando con los militares delTercio de Armada que habitualmente realizan carreras. Así, juntó a un grupo de unas 15 personas a las que le planteó el proyecto que tenía en mente de cara a la Ruta de las Fortalezas. Seis de ellos se embarcaron en la aventura.

Imagen del banderín que portaron 'Los cinco leones' durante la prueba.
Imagen del banderín que portaron 'Los cinco leones' durante la prueba. - ORP COMGEIM

Un equipo de cinco corredores y dos reservas, que realizarían y ganarían juntos la prueba, en homenaje al cabo Alejandro López Frías. Cinco leones. Y es que, durante el planeamiento, el sargento primero Juncal se inspiró en la historia de los hermanos Mapogo, seis leones que reinaron en África durante más de un lustro. «Para que el hijo de Alejandro, de cuatro años y que lleva su mismo nombre, recuerde quién era su padre. Era un león, como todos los infantes de Marina. Uno es el jefe, como en este caso lo he sido yo en la carrera, pero en cualquier momento, si me vengo abajo, otro puede asumir el papel, porque todos son unos fieras, unos leones», explica el sargento primero Juncal.

Por eso, a cada corredor le asignó el nombre de uno de los leones africanos. Durante la Ruta de las Fortalezas el cabo primero Cristian López Muñoz fue ‘Makhulu’; el soldado Manuel María Bejarano García de Quirós, ‘Pretty boy’; el cabo Santiago Vaca Asensio, ‘Scar’; el soldado Jorge de Lera Plaza, ‘Rasta’; y el sargento primero Marcos Juncal Maroñas, ‘Piraña’. Cada uno de ellos sabía su función a cumplir durante la carrera, el tramo en el que debía situarse al frente de los demás para, entre todos, alzarse con la victoria.

Mucho más que ganar

Lo hicieron. El sábado 14 de abril, tras 4 horas, 46 minutos y 51 segundos, el equipo del Tercio de Armada entraba por la línea de meta, 16 minutos antes que el segundo clasificado. Llegaron llorando, emocionados, entre los aplausos de sus familiares y compañeros, en medio de la gran expectación que se había levantado por su participación.

El cabo Vaca la realizó con los pantalones de correr del brigada Manuel Jesús López León, fallecido en 2008, con el que compartió destino y que le introdujo en el mundo de las carreras. Fue su homenaje. Y lo hizo el mismo día del aniversario de su boda.

El equipo en un momento de la carrera.
El equipo en un momento de la carrera. - ORP TEAR

Acostumbrados como están a correr individualmente para todos esta experiencia de hacerlo en equipo ha sido inolvidable. «No se puede expresar», apunta el cabo Vaca. «Son tantas las emociones que he vivido... Para mí queda la imagen de cruzar la línea de meta, unirnos los cinco y abrazarnos, es como si te quitaras kilos de encima», explica visiblemente emocionado el cabo primero López que, además, aprovecha para agradecer en nombre de todo el equipo al sargento primero Juncal ese «trabajo oculto» de preparación y «todo lo que de él hemos aprendido».

«Fue una carrera muy amena. Cuando nos quisimos dar cuenta llevábamos 30 kilómetros. El tramo más duro fue del 45 al 48, ahí Jorge y yo (que no pudimos realizar el último entrenamiento porque estábamos de maniobras) empezamos a tener problemas musculares. Pero unos a otros nos fuimos animando. Y cuando entramos en la meta nos derrumbamos de alegría, de emoción», cuenta el soldado Bejarano, el más dicharachero de los infantes, siempre con una sonrisa.

El equipo se funde en un abrazo al cruzar unidos la meta.
El equipo se funde en un abrazo al cruzar unidos la meta. - ORP TEAR

«En el momento de entrar en la meta piensas ‘ya no lo hago más’ y, a los cinco minutos, ‘el año que viene estoy aquí’», dice riendo el soldado Cuesto, uno de los reservas del equipo, que cruzó la meta seis minutos después de sus compañeros y para el que fue su primera Ruta de las Fortalezas, prueba que realizó tras haber estado toda la semana de maniobras.

En las fotos de la carrera el grupo sale siempre riendo. El compromiso, la misión, por lo que luchaban, va más allá de ganar. Y Juncal ya se ha marcado otra meta: montar un equipo femenino del Tercio de Armada y lograr que suban al podio de la Ruta de las Fortalezas el año que viene. «Les cederemos el banderín para que lo levanten ellas, las leonas».