Tras una primera toma de contacto, los nuevos futuros militares han iniciado su instrucción en el cuartel.
Tras una primera toma de contacto, los nuevos futuros militares han iniciado su instrucción en el cuartel. - ANTONIO VÁZQUEZ
FUERZAS ARMADAS

Aprendiendo a ser militar

En el CEFOT 2 de San Fernando 641 jóvenes han comenzado su formación como aspirantes a soldados profesionales

San FernandoActualizado:

En el patio del Centro de Formación de Tropa número 2, situado en el acuartelamiento de Camposoto, en San Fernando, la actividad no cesa. Grupos de alumnos vienen y van. Algunos lo cruzan en albornoz, porque les toca la ducha de después de la clase de educación física, esa que ahora mismo realiza otro grupo enfundado en una camiseta gris y pantalones cortos azules. Al fondo, con botas y uniforme mimetizado, practican orden cerrado. Mientras, algunos de sus compañeros se acercan corriendo para formar, bandolera del Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC) al hombro, antes de entrar a las aulas para recibir las clases teóricas.

Estos 641 aspirantes a militar profesional de tropa del Ejército de Tierra llegaron hace menos de dos semanas, el 28 de agosto, para iniciar una etapa de su vida que llevan persiguiendo desde hace tiempo. El sueño de ser militar comenzó para muchos de ellos hace años y no pueden disimular la satisfacción de «estar dentro». Porque para llegar aquí han tenido que superar un proceso de selección, compuesto por una primera fase de concurso oposición y una segunda que incluía reconocimiento médico, una prueba de personalidad y otras de aptitud física, que ha durado más de cuatro meses.

El isleño José Nuñez lo consiguió al cuarto intento. Ahora, este joven de 24 años siente un gran «orgullo y alivio» por haberlo logrado. Entre ciclo se selección y ciclo de selección, sabiendo que necesitaba más puntos para conseguir su meta, se sacó el título de Bachiller y el carnet de conducir. Pero es consciente de que el esfuerzo no ha hecho más que empezar.

Durante la primera semana se intenta que los reclutas se vayan adaptando al nuevo medio en el que tienen que desenvolverse. Una toma de contacto inicial durante la que se les enseña dónde van a dormir, las instalaciones del CEFOT, pasan el reconocimiento médico, vacunaciones, se procede a su afiliación al ISFAS (Instituto Social de las Fuerzas Armadas) y cambian las chanclas y los pantalones cortos por el uniforme mimetizado y las botas, acompañado del consiguiente corte de pelo reglamentario. Además, se les imparte un ciclo de conferencias informativas sobre el plan de estudio, el programa de actividades, la trayectoria profesional de la escala de tropa, prevención de enfermedades contagiosas, seguros colectivos, patronato de huérfanos del Ejército y las posibilidades de ocio que les ofrecen las instalaciones del acuartelamiento y el municipio de San Fernando.

En la segunda semana ya comienzan con las clases y la rutina. «Poco a poco», explica uno de sus profesores, el brigada Tomás Guerrero. «A partir de la tercera semana ya entran en la dinámica», señala. Una rutina que comienza a las 7 de la mañana, con el desayuno.A las 8.00 horas todos están formados en el patio para dar novedades al coronel e izar Bandera. Después, educación física, orden de combate u orden cerrado y clases teóricas de formación general militar, armamento, tiro, topografía, reales ordenanzas, soporte vital básico o educación de la ciudadanía.

El batallón de 641 alumnos está formado por tres compañías y sobre la solapa derecha del uniforme de los futuros soldados figura un parche rojo, amarillo o blanco, según pertenezcan a la primera, la segunda o la tercera. Cada compañía se divide en pelotones de unas 25 personas, al mando de un sargento o sargento primero.

Rápida adaptación

Antes de iniciar su formación militar cada uno de los alumnos ha tenido que elegir su especialidad o arma y la unidad a la que irá destinado como soldado cuando finalice su instrucción. Esta formación que reciben en el CEFOT 2, se compone de la Fase de Formación General Militar en la que se encuentran actualmente, que dura nueve semanas, cuyo colofón son las maniobras Alfa 1, que realizarán del 9 al 13 de octubre en el Campo de Tiro e Instrucción de Las Navetas en Ronda, durante las que pondrán en práctica todos los conocimientos adquiridos (avance en combate, tiro, topografía). Esta primera fase culminará con la Jura de Bandera de los aspirantes el 27 de octubre.

A partir de ese momento pasan a ser soldados alumnos y deben realizar la Fase de Formación Específica, de siete semanas de duración, en la que aprenden las especificidades de la especialidad que han elegido. Y que también finalizan con unas maniobras, las Alfa 2, que tendrán lugar del 26 de noviembre al 2 de diciembre en el Campo de Maniobras de Cerro Muriano, en Córdoba.

En esta convocatoria, 95 alumnos han elegido la especialidad Infantería Ligera, 80 la de Caballería, 230 la de Ingenieros, 125 la de Transmisiones, 61 la de Artillería de Campaña y 50 la de Artillería Antiaérea y Costas. La Brigada Paracaidista ‘Almogávares’ VI, de Paracaidistas, será la que recibirá a un mayor número de ellos, 145 en total. Para ir sembrando la semilla paracaidista en los futuros soldados se encuentra comisionado en el CEFOT 2 el sargento Javier Vallina, que se recuerda a sí mismo como un joven indisciplinado al que entrar en el Ejército hace 14 años le cambió la vida y ve a sus alumnos como un reflejo de lo que él fue. La ilusión y el amor por la unidad a la que pertenece se nota en cada una de las palabras y gestos de este asturiano cuyo objetivo es inculcar en su grupo el compañerismo y la capacidad de sufrimiento.

«Tienen una edad entre 18 y 28 años, por lo que se adaptan muy rápido», afirma el brigada Guerrero. La formación aquí es continua, así que cada día los alumnos tienen exámenes, que se toman bastante en serio, porque, como señala el brigada Guerrero, «a la hora de promocionar no es lo mismo ser el primero que el último».

Y, aunque la jornada termina relativamente pronto, a las 15.00 horas, por la tarde tienen una hora de estudio obligatorio y también se dan clases de refuerzo para aquellos que flojean en alguna disciplina. Después, todos los días y los fines de semana tienen tiempo libre para conocer la zona hasta la hora de cenar e ir a dormir. Pero solo a partir de la tercera semana, «cuando ya se les ha enseñado formación militar y cómo comportarse y son conscientes de que representan a las Fuerzas Armadas».

No obstante, estas dos primeras semanas son también el momento en el que los aspirantes se pueden dar de baja si lo desean y su plaza se cubre con los reservas que en un primer momento se habían quedado fuera. Saben a lo que vienen y en la mayoría de las ocasiones lo hacen con vocación, por lo que no suelen darse muchos casos de personas que pidan la baja durante estos días. «En todo caso gente que se ha presentado como segunda opción y le ha salido la que tenían como primera», explican.

Alumnos preparados

Destacan los profesores el alto nivel, tanto académico como físico, con el que llegan los futuros soldados al CEFOT. «Tienen muchas ganas de aprender y labrarse un futuro», explica la sargento primero Susana Santana, profesora de la segunda compañía, cuarta sección, segundo batallón. «Además ahora participan y se informan en foros, por lo que saben que lo que les espera físicamente es duro y se preparan practicando ‘crossfit’ por ejemplo», señala.

En los últimos años, el nivel de estudios de los alumnos ha subido considerablemente. Como muestra, de los 641 aspirantes, 97 son diplomados o licenciados, 119 tienen un Grado Superior y 174 han superado la Prueba de Acceso a la Universidad.

La granadina Laura Suárez, maestra de primaria es una de ellas. Con 28 años, decidió entrar en el Ejército por «las salidas profesionales y las perspectivas de futuro».Una alternativa atractiva para labrarse una carrera profesional. Su compañera Azucena Cerezo, de 27 años y natural de Membrío, en Cáceres, es graduada en Ingeniería Eléctrica. De familia militar, su ilusión es entrar en el cuerpo de ingenieros militares. Ambas han conseguido plaza en el proceso de selección a militar de tropa la segunda vez que se presentaban.Y son dos de las 46 mujeres que estos días se han enfundado el uniforme en Camposoto, ni una sola de ellas ha pedido la baja.

Saben que los meses que les quedan por delante no serán fáciles para ninguno pero también tienen claro que lo conseguirán. El chiclanero Armengol Granados ha entrado a la segunda, como sus compañeras y también procede de familia militar. «Entré aquí pensando en presentarme más adelante a la Guardia Civil pero me ha picado el gusanito y quizá intente acceder a la Academia General Básica de Suboficiales». Lo mismo le ha pasado a Gonzalo Vicente. Con 28 años y un Grado Superior en Mantenimiento Industrial, este avilés considera fundamental durante este periodo de formación mantener una «actitud positiva».

Todos coinciden en el sentimiento de equipo y el compañerismo que ya predomina entre ellos y se muestran sorprendidos en que la incorporación, aunque dura, no lo ha sido tanto como en un principio pensaban. El brigada Guerrero advierte, «el día de la jura de Bandera los padres buscan a los profesores que han cambiado para bien a sus hijos en dos meses».