Una majestuosa procesión de un millar de barcos congrega a miles de personas en el Támesis
Góndolas, veleros, traineras, barcos militares y lanchas han transportado a unas 20.000 personas
Se trata del mayor espectáculo náutico organizado en más de 350 años en el Reino Unido
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Isabel II a bordo de la embarcación 'Spirit of Chartwell'. /Foto: Efe | Vídeo: Atlas
El príncipe Carlos de Inglaterra (i) y su esposa, Camila. /Foto: Efe | Vídeo: Atlas
Centenares de personas se agolpan a orillas del Támesis. /Foto: Efe | Vídeo: Atlas
Tres chicas lucen en sus rostros la bandera del Reino Unido a orillas del río Támesis. /Foto: Efe | Vídeo: Atlas
Minoría republicana
Los antimonárquicos británicos, cada vez más minoritarios, han tratado de hacer oír su voz en medio del canto de alabanzas por el Jubileo de Isabel II con una manifestación junto al Támesis mientras se celebraba la gran procesión fluvial.
Alrededor de medio millar de republicanos se han congregado en la orilla sur del río con pancartas en las que podía leerse "Ciudadano, no súbdito" o "Un voto, no un bote". Pero incluso desgañitándose, poco podían decir en medio del concierto de campanas, música y gritos que saludaban a los barcos, sin contar con los espectadores más cercanos que les dedicaban el himno "God Save the Queen" ("Dios salve a la reina").
"Estamos aquí para defender la democracia", ha declarado por un megáfono Andrew Child, director del grupo Republic. "Fuera la monarquía, viva la república", han coreado los manifestantes, mientras repartían a los curiosos broches que decían "A la mierda el Jubileo".
Los monárquicos van a contracorriente de la opinión dominante en el país desde la boda del príncipe Guillermo con catalina en abril de 2011. Según un sondeo reciente, sólo el 13% de los británicos dice respaldar la república, frente a un 80% que apoya a una monarquía encabezada por una reina en la cima de su popularidad.
En una embarcación decorada con 10.000 flores de sus jardines, la reina Isabel II ha asisitido a un histórico y espectacular desfile de un millar de barcos por el río Támesis de Londres para conmemorar su Jubileo de Diamantes. La procesión fluvial, que ha comenzado pasadas las 14.00 horas GMT en el puente Albert, ha reunido góndolas, veleros, traineras, barcos militares, lanchas y embarcaciones de recreo, que han transportado a unas 20.000 personas en el que se ha considerado el mayor espectáculo náutico de los últimos 350 años en el Reino Unido.
La soberana, que celebra durante este fin de semana sus 60 años en el trono, se ha embarcado junto a su marido, el duque de Edimburgo, y otros miembros de su familia en el 'Spirit of Chartwell', un barco de recreo utilizado para transportar turistas que ha sido adaptado y decorado para la ocasión en rojo, dorado y púrpura al estilo de las embarcaciones fluviales de los siglos XVII y XVIII. Sonriente ante entusiasmo popular y la ausencia de lluvia en ese momento, Isabel II ha subido a la embarcación con un conjunto de vestido y abrigo blanco a juego con un sombrero del mismo color de su diseñadora personal, Angela Kelly.
La soberana, que ha elegido ese tono para contrastar con los colores azul y rojo de la bandera británica, llevaba además sus inseparables guantes, en esta ocasión de color lila, y un broche plateado en la solapa. La soberana y el duque de Edimburgo han viajado sentados en dos tronos rojos protegidos de la amenaza de lluvia por un dosel dorado en lo alto de la cubierta de una embarcación cuya proa luce una escultura color oro con los símbolos del Támesis.
Un enorme E, la inicial en inglés del nombre de la reina Isabel, ha presidido la cubierta del barco, en el que también han viajado el príncipe Carlos, su esposa Camilla, el príncipe Enrique y los duques de Cambridge, Guillermo y Catalina. Todos los miembros masculinos de la familia han asistido al desfile con sus uniformes militares mientras sus parejas han lucido coloridos vestidos y sombreros en tonos rojos y de Alexander McQueen en el caso de la duquesa de Cambridge.
La reina más popular
En el resto del millar de embarcaciones han viajado, además de los miembros de la familia real, políticos, personalidades del mundo del espectáculo y el deporte del país, autoridades de los países de la Commonwealth y los Middleton, familia política del príncipe Guillermo, nieto de la soberana. La procesión fluvial ha recorrido once kilómetros durante tres horas y se calcula que ha reunido a un millón de personas a las orillas del río, a pesar de la lluvia y las bajas temperaturas.
Un total de 50 pantallas gigantes se han instalado a lo largo del recorrido para que la gente pudiera ver con mayor detalle un desfile que ha cruzado doce puentes del río londinense y que ha requerido dos años de preparativos de preparativos, con un coste de 12 millones de libras (14,8 millones de euros). Este dinero ha sido recaudado a través de donaciones privadas aunque el coste del despliegue de seguridad, que incluye 20 embarcaciones de rescate marítimo, corre a cargo de los presupuestos públicos.
La procesión fluvial ha sido amenizada por bandas música a bordo de diez barcazas, además de la Filarmónica de Londres, que ha interpretado composiciones clásicos, canciones tradicionales escocesas, temas folclóricos ingleses e incluso melodías de Hollywood. Al paso de Isabel II han sonado además las campanas de las iglesias situadas a las orillas del Támesis y la banda sonora de las películas de James Bond se escuchará cuando la embarcación de la Reina pase por delante de la sede los servicios secretos británicos. La llegada de la comitiva real al Puente de la Torre, donde termina el desfile, ha sido recibida por miles de personas bajo el himno 'Dios salve a la Reina', en honor a una soberana que disfruta en estos momentos de unos niveles de popularidad históricos.