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El Rey viaja a Arabia para firmar la obra de cinco corbetas en los astilleros de Cádiz

El monarca español retoma su agenda exterior tras nueve meses de paréntesis y se desplaza a Oriente Medio para captar inversiones

El Rey viaja a Arabia para firmar la obra de cinco corbetas en los astilleros de Cádiz
J. RODRÍGUEZ Cádiz - Actualizado: Guardado en:

La firma del contrato para la construcción de cinco corbetas en el astillero de San Fernando está más cerca. El Rey de España ha retomado su agenda internacional después de once meses de incertidumbre política en nuestro país. El primer viaje oficial tras este obligado paréntesis tendrá lugar a finales de esta semana, a partir del día 12, y será a Arabia Saudí, donde está previsto que firme el mayor contrato naval de la historia de Navantia.

El monarca español tuvo que aplazar el pasado febrero una visita programada a Riad debido a la infructuosa ronda de conversaciones que mantuvo con los líderes políticos para la formación de gobierno tras las elecciones del 20 de diciembre de 2015. La imposibilidad de llegar a un acuerdo entre las fuerzas políticas llevó de nuevo a celebrar unos comicios el 26 de junio. La interinidad culminó la pasada semana con la investidura de Mariano Rajoy como presidente y la formación de un nuevo Ejecutivo.

Nuevos encargos

La nueva situación política española permite al Rey cumplir ahora con los compromisos adquiridos a principios de 2016. De hecho, el próximo enero se cumple un año del anuncio que hizo el Gobierno saudí sobre la adjudicación a España de un ambicioso contrato naval. Se trata de la construcción de cinco corbetas, que supone una inversión superior a los 3.000 millones de euros. El acuerdo incluye también el mantenimiento de los buques y el adiestramiento de su tripulación. De esta forma, Navantia entabla una relación comercial con Arabia que abre la puerta a nuevos encargos. No hay que olvidar que la Marina saudí tiene prevista la renovación de su flota y España compite en este asunto con otras potencias internacionales. De momento, la empresa española ha ganado la primera batalla.

El contrato incluye además el mantenimiento de los buques y el adiestramiento de su tripulación

Este periódico avanzó el pasado junio que la luz verde al contrato de las corbetas dependía exclusivamente de la estabilidad política en España , así como de la formación de un nuevo Gobierno.

El contrato se dio por cerrado el pasado enero, pero las negociaciones para formar Gobierno en España tras las elecciones del 20-D y la caída del precio del crudo fueron los argumentos expresados por Riad para dilatar la firma. Ambas dudas ya están superadas. El precio del crudo se ha recuperado y España ya cuenta con un Gobierno.

El anuncio sobre la construcción de barcos de guerra para Arabia Saudí ha sufrido varios altibajos a lo largo de los últimos doce meses. La iniciativa saudí de contratar a Navantia como su proveedor naval recibió el rechazo de varias organizaciones internacionales, así como de Podemos, que acusan al gobierno de Riad de no respetar los derechos humanos. Primero fueron varias organizaciones sociales y ecologistas (Amnistía Internacional, FundiPau, Greenpeace y Oxfam Intermón) las que enviaron una carta a Navantia exigiendo el freno a la venta de armamento «a un país que no respeta los derechos humanos». Estas organizaciones recordaron el conflicto bélico que Arabia mantiene con Yemen y que ha provocado 6.000 muertes.

El rechazo al contrato también tuvo eco en nuestro país a través de Podemos, cuyo líder nacional, Pablo Iglesias, cuestionó este tipo de acuerdos. Sin embargo, la posición de Iglesias fue contrarrestada por los alcaldes de Cádiz y Ferrol, ambos vinculados a Podemos, que se mostraron a favor de este acuerdo debido al paro que registran sus comarcas. Tanto José María González, alcalde de Cádiz, como Jorge Suárez, regidor de El Ferrol, manifestaron un apoyo incondicional y sin fisuras al contrato.

La Bahía de. Cádiz no podía rechazar este contrato. La construcción de cinco buques, del modelo Avante 2000, implica una mano de obra en los astilleros gaditanos de unas 2.000 personas durane los próximos cincos años.

El contrato de las cinco corbetas no obedece a ningún contrato público, al contrario, su adjudicación es fruto de una decisión política del propio Gobierno saudí. Las buenas relaciones entre España y Arabiahan jugado un papel clave en este importante proyecto, como ya se pudo apreciar en la adjudicación del contrato con Adif y Renfe para llevar el AVE a La Meca.

Preparativos en San Fernando

Durante los últimos doce meses se han ido cerrando los flecos del contrato de las corbetas hasta superar con nota todo el trámite administrativo. El Consejo de Gobierno saudí dio el visto bueno definitivo al expediente antes del verano a la espera solo de que su Rey, Salman bin Abdulaziz, estampara la firma en el documento. Fuentes consultadas por LA VOZ han confirmado que la visita ahora de Felipe VI podría culminar el acuerdo y hacer efectiva la construcción de las corbetas.

La inversión ronda los 3.000 millones de euros y es el mayor acuerdo firmado por Navantia

El astillero de San Fernando aguarda con impaciencia la luz verde de Arabia, ya que la carga de trabajo en la planta isleña se reduce en estos momentos a la construcción de un Barco de Acción Marítima (BAM) para la Armada española y al goteo de suministros tecnológicos que genera la unidad de Sistemas FABA. La factoría isleña se encargaría del grueso de construcción de las corbetas, aunque también salpicaría a la planta ferrolana.

El Gobierno saudí anunció a mediados de 2010 la firme intención de renovar y modernizar su flota. Para ello, puso sobre la mesa un presupuesto de 92.000 millones de euros para comprar destructores, fragatas y submarinos a medio y largo plazo. Se inició, de esta forma, una carrera internacional para lograr alguno de estos suculentos contratos. Francia, Alemania, España y Estados Unidos, entre otros, mostraron interés por la oferta. En marzo de 2012 una misión del Gobierno saudí visitó los astilleros de Ferrol y comprobó ‘in situ’ el sistema de trabajo de Navantia en cuanto a construcción militar se refiere.

España siempre ha partido como favorita en esta carrera, donde no existe el concurso público. El Gobierno de Riad decide de forma unilateral y personal quien es su proveedor naval. La relación entre el monarca español Juan Carlos I y el Rey Abdalá ha ayudado, en cierto modo, a situar a España entre los países preferentes para el reparto del pastel.

El astillero isleño aguarda la obra y se prevé su inicio para el segundo trimestre de 2017

De hecho, don Juan Carlos visitó Riad en la primavera de 2013, acompañado por una delegación de empresarios españoles, y abordó futuras inversiones entre ambos países con el sucesor del Rey Abdalá, su hermano, el príncipe Salman, a la vez ministro de Defensa y responsable máximo del proyecto naval. Los contactos entre España y Arabia Saudí continuaron y Navantia, ante las expectativas de negocio en la zona del Golfo Pérsico, abrió una oficina en Catar para atender las ofertas que surgieron también de Emiratos Árabes.

El contrato con la Marina saudí tomó forma, precisamente, en 2013 cuando su Marina confirmó el interés por las fragatas españolas F-100. De hecho, la ‘Méndez Núñez’ realizó una gira de promoción por Arabia para que los saudíes comprobaran su diseño y tecnología.

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