Zona del polígono donde sucedieron los hechos
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SUCESOS

Los testigos aseguran que El Perniles fue al coche a por el machete

Los dos amigos que iban con la víctima mortal de la pelea en Medina declaran que el único acusado actuó con premeditación

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Sábado de fiesta. Dos y pico de la madrugada. Exterior de una discoteca en un polígono industrial de Medina Sidonia. Entre un grupo de amigos y otro joven (uno que se sepa) comienzan a cruzarse palabras. Se calientan los ánimos, se acercan; empiezan los empujones, los manotazos, los insultos y las amenazas. La bronca. Pero de repente el que estaba solo desaparece de la escena y cuando vuelve a los pocos minutos entre la oscuridad lo hace armado con un enorme cuchillo que empieza a blandir al aire de un lado a otro. La escena no está sacada de una película. Es lo que los testigos del crimen del pasado fin de semana en Medina sostienen que ocurrió. Joaquín Guisado, 25 años, de Sanlúcar, moría instantes después al no superar las graves lesiones de una cuchillada mortal. Este martes fue enterrado entre el dolor y las lágrimas de los suyos.

El luto lo trajo una pelea. De momento no se saben los motivos. Se sospecha que pudo ser algo nimio (estilo 'venís a quitarnos las chicas'). Joaquín, alias 'El Bolera', había ido con su amigo Abraham y otro más a pasar la noche a Medina porque la novia de uno de ellos es de la localidad asidonense. Sin embargo la noche se les torció cuando se cruzaron con José Antonio Guerrero, conocido como 'El Perniles'.

Un cuchillo «enorme»

Según las primeras declaraciones ofrecidas, tras una primera discusión, el supuesto agresor acudió a su coche que tenía aparcado en las proximidades y de ahí sacó el supuesto arma homicida: un «enorme» machete de 45 centímetros de hoja. Entonces, y siempre según lo expuesto en estos primeros testimonios ante la Guardia Civil, El Perniles se fue hacia ellos. Abraham intentó evitar el ataque pero recibió varios cortes que le causaron graves heridas y lesiones en ambos brazos al intentar parar las acometidas. El segundo amigo pudo salvarse «de milagro» cuando ya en el suelo logró esquivar revolviéndose el cuchillo que dio en el asfalto. Y el tercero, Joaquín, conocido en Sanlúcar como 'El Bolera', se llevó lo peor. Una cuchillada brutal que le rompió el pecho de izquierda a derecha, atravesándole toda la ropa y cortándole el esternón. Aunque le llevaron a un centro de salud y después al hospital de Puerto Real, la sangre que perdió y las lesiones que tenía fueron fatales.

El relato de los hechos será fundamental una vez que El Perniles tenga que afrontar lo que supuestamente hizo ante un juez. De momento en sus pesquisas la Guardia Civil lo ha calificado como homicidio sin menoscabo de que la autoridad judicial lo eleve a asesinato cuando analice y evalúe todas las circunstancias en las que se produjo el ataque. El detalle por ejemplo de que fuera al coche por el machete podría ser en este caso fundamental ya que indicaría si, al haber transcurrido unos minutos del inicio de la discusión, pudo actuar con premeditación. También el arma que empleó, su virulencia y si la dirigió directamente a órganos vitales.

Además otro hecho a tener en cuenta es que el único acusado se dio a la fuga. Estaba de permiso penitenciario ya que cumplía condena por una pena menor en el Centro de Inserción Social (CIS) de Jerez. Tras huir en su coche, se entregó horas más tarde después de que los agentes de la Guardia Civil que actuaron hicieran una importante labor con su familia convenciendo al padre del sospechoso de que era mejor que su hijo se entregara. Sobre la una de la tarde acudieron juntos al cuartel. Fue detenido y tras pasar a disposición judicial, a prisión.