Los jornaleros cargaron sus maletas bajo un ambiente de emoción ante la despedida.

Los temporeros gaditanos inician el viaje a la vendimia francesa

Un autobús con más de 40 personas sale de Alcalá del Valle hacia Les Barthes para completar al millar de gaditanos que están en los campos franceses

Alcalá del ValleActualizado:

Resulta complicado de describir. Quizás es que sea imposible hacerlo. Faltan las palabras, o sobran. O todo al mismo tiempo. Pero hay una que se repite en cada persona que trata de hacerlo, que intenta detallar lo que siente al tener que marchar a Francia en busca de un jornal, al tener que ver como un hermano, una hija, un padre parten. Esa palabra es ‘pellizco’.

Con ella pretenden condensar esa sensación que recorre el cuerpo y que va desde un pinzamiento en el estómago, como si un puño lo cerrara, a la presión que se instala en los pulmones haciendo que el respirar duela, pasando por un corazón que lleva su propio ritmo y que se acelera y se para como si estuviera en manos de otro. De aquellos que se quedan, de aquellos que se van.

Y aunque cada gaditano que se iba a montar en ese autobús, cada familiar de cada gaditano que se iba a montar en ese autobús, tuviera su propia historia, todos absolutamente todos, sentían ese ‘pellizco’. El que te agarra cuando vas camino de cruzar todo un país para trabajar en otro durante tres meses.

Ayer fueron 40 los gaditanos (de Alcalá del Valle, de Setenil, de Algodonales, Olvera) que se montaron en un autobús con dirección a Les Barthes, en la campiña francesa, para sumarse al millar que ya se encuentra en esos campos y en otros de la zona en busca de un trabajo mejor remunerado y con mejores condiciones que en España. En definitiva en busca de un trabajo justo.