Pesca de la sardina en aguas del Golfo de Cádiz.
Pesca de la sardina en aguas del Golfo de Cádiz.

El sector gaditano teme que la sardina deje de ser rentable

A la espera de conocer la decisión de la Comisión Europea, estima que si se limitan las capturas a menos de 15.000 toneladas, su pesca no será viable

CádizActualizado:

El sector del cerco del Golfo de Cádiz está a la espera de conocer la decisión de la Comisión Europea en relación con la pesquería de la sardina en aguas ibéricas para 2018, si bien aseguran que todo lo que sea menos de 14.500 toneladas para esta anualidad «hará que la actividad no sea rentable».

España y Portugal presentaron ayer a la Comisión Europea el Plan de Gestión Plurianual (2018-2022) para la captura de la sardina en aguas ibéricas, elaborado conjuntamente, en el que se plantea un incremento mínimo de la biomasa de esta especie del 5% anual y limitar las capturas para 2018 a 14.600 toneladas.

Fuentes del sector han informado de que «esperan con cautela los resultados de la negociación y que la Comisión Europea de el visto bueno a ese plan». Han asegurado que lo que ellos quisieran sería «poder pescar 12 meses y de manera libre, pero sabemos que la situación es mala, que hay que apretarse el cinturón y lo haremos hasta el máximo».

Si bien entienden que «ha de haber una asignación de cuota digna para 2018 de forma que la pesca pueda ser rentable», y, en este punto, consideran que «si el límite de capturas está entre las 14.500 y las 15.000 toneladas haremos ese esfuerzo e intentaremos gestionar lo mejor que se pueda, pero si es más baja, por mucho que queramos, no da y no es rentable, por lo que habrá que cerrar las empresas».

Han abogado por esperar a los resultados de la negociación entre España y Portugal y la CE porque «una cosa es lo que se propone y otra lo que finalmente se apruebe» y, a partir de ahí, valorar. Dada la importancia socioeconómica que tiene la pesca de la sardina ibérica para las flotas de España –centrada en el Golfo de Cádiz y en el Cantábrico y Noroeste– y Portugal, ambos países han trabajado intensamente en la elaboración de una propuesta que garantice las actividades de la pesca sostenible, con medidas de gestión coherentes que permitan generar beneficios socioeconómicos.

Se persigue que no se cierre la pesquería y que la Comisión no imponga un límite de capturas, sino que dé validez a ese plan conjunto presentado por ambos países.