REPORTAJE

Los ROCA, la patrulla más rural de Cádiz

Se cumplen cuatro años del regreso de la Guardia Civil a la vigilancia de los campos gaditanos

Los ROCA, la patrulla más rural de Cádiz

Entre senderos y carreteras comarcales se extienden cientos de hectáreas de oportunidad, de tirar para adelante aunque «la cosa se haya puesto muy fea». Lo sabe bien Jorge. Unos 50 años, manos ajadas y mirada límpida. «¿Yo? Llevo toda la vida en el campo y lo que me queda». Habla desde la firmeza que da el trabajo bien hecho rodeado de una impresionante extensión de girasoles que colorean de un intenso amarillo la comarca de Jerez. Los mira con orgullo. «Parece que ha ido bien gracias a Dios… sí…» Está satisfecho, tranquilo porque le va bien sabiendo ya lo que significa poder perderlo todo. Hace ya unos años lo tuvo difícil para seguir. Fue cuando los robos en el campo sucedían un día sí y otro también. Si no en tu finca, en la de al lado. «Fue duro, había mucha crisis y era continuo. Me tuve que venir a vivir aquí con mi familia porque entraban de noche y arrasaban con todo».

Ahora, está «mucho mejor». «¡Menos mal que tenemos a los ROCA!», ríe y da unas palmadas en la espalda a Guirola, guardia civil de la Comandancia de Cádiz que hoy le hace una visita junto a su compañero Borges. Estos dos agentes forman parte de la unidad que se encarga de vigilar las zonas rurales de la provincia.

La Benemérita volvió al campo en 2013. La medida se tomó para intentar paliar el alto incremento de infracciones penales que se estaban dando en las explotaciones agrarias y ganaderas de todo el país. Se crearon un total de 55 equipos, en las quince provincias más sacudidas por esta práctica delictiva. Entre ellas, Cádiz. La crisis económica tuvo mucho que ver pero también que los propios afectados se sintieran abandonados a su suerte en mitad de superficies kilométricas donde la noche acechaba con peligro. Llegaron incluso a crear sus propias patrullas, cansados de lo que estaba ocurrieron. Hasta que se puso solución.

«Hemos pasado unos años muy duros. Me tuve que venir a vivir aquí porque entraban y arrasaban con todo»

«Había que volver al contacto directo con ellos, a la cercanía», explica Guirola. A darles esa confianza en la seguridad que parece que también les habían robado. Muchos de estos propietarios de explotaciones cuando eran víctimas de algún ‘palo’ ni siquiera denunciaban. «Por ir a presentar la denuncia y desplazarse perdían un día entero de trabajo». Sencillamente, no les compensaba.

Prevención y denuncia

«Ahora cada vez que ven cualquier cosa están llamando en seguida», cuenta Borges. El incremento en la prevención y en las medidas de seguridad en las que cada vez invierten más agricultores y ganaderos, también han logrado que los robos en el campo hayan caído. En la provincia, en 2013 se registraron 377, en 2016 fueron 166, lo que ha supuesto un descenso de más de un 50%.

Y parte de este éxito se debe a tres factores: vigilancia, prevención y, por supuesto, investigación. Los agentes del Grupo ROCA indagan cada vez que hay alguna denuncia para llegar hasta los culpables. «Recuerdo que nuestra primera intervención fue por el robo de un canal de riego entero». Lo partieron en trozos para venderlo. Y es que justo los materiales y maquinarias son los principales objetivos de los amigos de lo ajeno que intentan colar en las chatarrerías o en mercados ilícitos los metales. De ahí la importancia de las inspecciones y controles que frecuentemente realiza la Guardia Civil en los negocios dedicados a la chatarra y de que éstos actúen de forma legal y no compren material robado.

A. VÁZQUEZ

Pero no sólo se llevan útiles. «A mí me robaban carneros», cuenta un ganadero de la zona «Ahora la cosa está mucho más tranquila desde que volvieron ellos al campo». Este tipo de explotaciones también son vigiladas de cerca por los ROCA. «¿Todo bien?», le pregunta Guirola. «Sí, sin problema», le contesta mientras se esmera en dar de comer a sus vacas.

El robo de ganado además tiene un problema añadido. La venta de esta carne en el mercado negro supone además de algo ilícito, un riesgo de salubridad para la población. Al igual que las cosechas. De ahí que la vigilancia en la venta ambulante, como en mercadillos, es también fundamental.

Los robos en zonas de cultivo y ganadería de la provincia se han reducido desde 2013 a más de la mitad

En cuanto a los cultivos, la Guardia Civil estima que supone poco más de diez por ciento de lo que se roba en el campo. Lo más habitual es intentar hacerse con maquinaria (en un 27%), herramientas (25%), productor fitosanitarios (21%), estructuras (17%) y 12% cosecha.

Delincuentes habituales y redes

¿Y quiénes se esconden detrás de estos delitos? Normalmente son delincuentes habituales que salen a robar sin preparar mucho el golpe. La mayoría de las veces es lo que se llama robo de subsistencia. Pero, en otras ocasiones, sí están más organizados. Gente que conoce el terreno y sabe qué es lo que tiene que robar. El 70 por ciento de los ladrones que han sido investigados son españoles y llegan desde otras provincias, un 30% son extranjeros y un 30% , reincidentes. Durante la noche es cuando más robos se intentan en la zona rural, entre las ocho de la tarde y las dos de la madrugada. Salvo en verano cuando se da una circunstancia bastante ‘curiosa’. Y es que los ladrones suelen aprovechar el mediodía cuando el calor sacude fuerte y los trabajadores aprovechan para descansar para actuar. La rotura de las cancelas y las vallas, el uso de escaleras para trepar los muros o los butrones en los cuartos de los aperos es lo más habitual.

«Lo importante es que estén prevenidos y ante cualquier incidente o sospecha, nos llamen», insisten los agentes que peinan cada semana los campos de Jerez, Costa Noroeste, la Janda... Estas visitas son fundamentales para establecer con ellos una cercanía y confianza que les haga sentir más controlados y seguros. «Ahora que los vemos por aquí nos sentimos mucho mejor. Vivimos de esto y si nos lo quitan, es como si te roban tu vida».

A. VÁZQUEZ
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