Entrada de los agentes de la Policía Nacional en la casa de la Pantoja.
Entrada de los agentes de la Policía Nacional en la casa de la Pantoja. - L. V.
REPORTAJE

El rebujito, la 'droga dura de los pobres', escala puestos en Cádiz

Esta mezcla de heroína y cocaína ya no es solo cosa de 'yonkis', ahora se extiende entre otro tipo de consumidores

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Hubo un tiempo en el que los yonkis lo que buscaban era heroína, pura, 'jaco', pinchada o inhalada. Era lo que calmaba su mono. Le proporcionaba la sensación de esa engañosa quietud que buscaban. Sin embargo, ahora el toxicómano compra rebujito o rebujao, una mezcla de cocaína con heroína, que le da esa calma pero que se la mantiene por más tiempo. Les relaja pero les deja más despiertos.

El rebujito se relaciona con estos adictos más marginales pero ya se están interviniendo papelinas de esta droga entre jóvenes que nada tienen que ver con esa imagen del drogadicto cadavérico.

La venden como si fuera barata. A unos 10 euros la papela que es una micra de gramo. La forma de distribuirla ha resultado ser una de las claves de este negocio. Ese dinero es relativamente fácil de conseguir para el comprador quien, muchas de las veces se convierte en vendedor. Los proveedores se han aprovechado toda la vida de la adicción y este caso no es una excepción. Les hacen un precio especial para que las coloquen en el mercado y les regalan una papelina. Sin embargo, si hicieran cuentas, lo están comprando más caro que lo que le saldría un gramo de cocaína o heroína.Solo que se lo fraccionan y les parece menos costoso. Con lo que sacan al venderlo entre otros drogadictos vuelven a comprar. Una y otra vez. Atrapados en un círculo vicioso.

Viajes de ida y vuelta a Sanlúcar

Este mercado al menudeo es habitual en todas las ciudades de España. Lo que ahora llaman 'narcopisos' o los trapicheos de toda la vida en la calle son muestra de ello. Aquí en la provincia de Cádiz, Sanlúcar es actualmente uno de los centros de compra y venta más habituales de este tipo de sustancias. Hasta allí se desplazan a diario toxicómanos a por su dosis, bien para vender, bien para consumir, o para las dos cosas.

Los clanes que se mueven en esa zona, como el conocido clan de la Pinilla, cuya matriarca Dolores se encuentra actualmente en prisión cumpliendo condena, son expertos en estos asuntos. Tienen sus contactos en municipios de la provincia de Sevilla, donde se suelen surtir. Las investigaciones desarrolladas para desarticular a estos clanes han constatado estos movimientos, viajes de ida y vuelta.

El incremento en el consumo de rebujito ha provocado que también haya un repunte de ciertos delitos en las zonas donde se suele trapichear. El toxicómano muchas veces desesperado por tener los diez euros roba mercancía, en supermercados por ejemplo, como quesos, jamón, aceites... y los intenta revender para lograr el dinero que le hace falta e ir rápidamente a por su dosis.

Según los datos del Servicio Provincial de Drogodependencias, en 2017 tuvieron 608 casos de atenciones a personas adictas al rebujito y la heroína, 95 personas más que en 2016 y una cifra similar a la registrada en 2007. En estos diez años, las cifras han ido fluctuando aunque desde 2014 han ido en aumento.

En Cádiz capital solo el pasado año se detuvo a más de medio centenar de personas que se dedicaban de una u otra forma al menudeo. Hace unos meses caía La Pantoja de Cádiz, una de las mayores vendedoras de esta droga en la capital gaditana. María del Mar, de 42 años, había tomado en la Barriada de la Paz, el relevo de su marido, ahora en prisión. Los vecinos estaban hartos del ir y venir de toxicómanos. Cualquier día, a cualquier hora.