NAVAL

Un proyecto de ‘Unión’ nacido en Cádiz

Navantia, cuando aún se llamaba Izar, realizó a mediados de los 80 un proyecto para la marina peruana que valoró en unos 40 millones de dólares

El doctor Mario Velarde, delante del buque 'Unión'
El doctor Mario Velarde, delante del buque 'Unión'
ANDRÉS GARCÍA LATORRE - Actualizado: Guardado en: Cádiz Provincia

«La idea me parece maravillosa. Un barco cuya primera idea surge en Cádiz por un peruano que vive en la ciudad, que se va a construir en la Bahía pero que finalmente lo hace en Lima y que, dos años después, para repararse, vuelve a la Tacita». Mario Velarde relata como si de ayer mismo se tratara (y fue a medidados de los 80) el momento en que, en uno de los lugares más exclusivos de Perú, el Club Nacional de Lima («para entrar tienes que tener dos millones de dólares... yo fui como invitado de un socio»), se defendió la idea de que la Armada peruana tuviera un buque escuela que, además, sirviera de embajador de su país, «como sucede en España con el Juan Sebastián de Elcano».

Y es que Velarde sabía bien de qué se hablaba. Este neurocirujano, traumatólogo y ortopeda arequipeño lleva en la Bahía desde los 17 años. Desde ahí, veía zarpar y llegar al buque insignia y pensaba «¿por qué no Perú?»

Hasta que en 1986 recibió un encargo del presidente del Congreso de los Diputados de Perú, Elías Mendoza: hacer los trámites necesarios para la construcción de dicho barco en los astilleros de Cádiz, «que por aquel entonces ya tenían el nombre de Izar».

Tras muchas reuniones con distintos responsables del astillero de esa época, Velarde consigue que finalmente le hagan un proyecto de obra. «Iba a ser un barco a vela de tres palos, con un presupuesto de unos 40 millones de euros».

Sin embargo, todo quedó en nada. Cambiaron los presidentes en Perú y el proyecto se quedó durmiendo el sueño de los justos... hasta hace seis años.

«En 2011, ya con la presidente Humala, supe que se quería retomar el proyecto del buque escuela, por lo que me reuní con el embajador de Perú en Madrid, Francisco Eguiguren, para hacerle llegar los planos que nos había preparado Izar, que ya era Navantia», detalla Velarde, que añade que no fue nada fácil conseguir los planos. «Habían pasado 25 años y había cambiado casi todo en la factoría pero, aún así, se logró».

Velarde conversó con el presidente del gobierno y con distintos mandatarios peruanos, «a los que les hice llegar que Navantia seguía en buena disposición para retomar el proyecto y que incluso podían beneficiarse de préstamos del Gobierno y de la unión Europea». Parecían muy interesados pero... la Presidencia ordenó finalmente la construcción del barco en los astilleros de Sima Callao (en Lima).

«El proyecto ha sido mucho más caro, es cierto que tiene un mástil más, pero creo que Navantia podría haber hecho un gran trabajo; al final, para el proyecto en Perú necesitaron mucha asistencia, fundamentalmente vasca y catalana», detalla este neurocirujano, que fue el encargado de coordinar el hermanamiento entre su Arequipa natal y Cádiz en 2012. Un hermanamiento que, a pequeña escala, se produjo la pasada semana con la llegada del buque escuela peruano ‘Unión’ hasta el astillero de Cádiz para ser reparado. La idea, volvía a casa tres décadas después de nacer en la misma Bahía.

Toda la actualidad en portada

comentarios