Movimiento de contenedores en el puerto de Cádiz.
Movimiento de contenedores en el puerto de Cádiz. - FRANCIS JIMÉNEZ
RETOS

Una provincia forzada a confirmar la recuperación que llega con retraso

El futuro de conexiones clave como las del puerto de Algeciras y la autopista A-4 marcan un año teóricamente libre de incógnitas políticas

CádizActualizado:

En términos provinciales, Cádiz luchará en 2018 por consolidar una recuperación económica y laboral sólo apuntada e iniciada en los tres años precedentes. Las taras estructurales de su economía y su enquistado alto nivel de paro ralentizan los efectos de la recuperación económica, firme y visible pese a sus lagunas desde Sevilla hasta los Pirineos desde 2015.

En Cádiz, ese territorio mágico que forma triángulo entre Doñana, Ronda las columnas que separó Hércules, todo transcurre más lento. Especialmente, los progresos. Esa característica no impide que el recién comenzado sea un ejercicio fundamental en todos los aspectos principales: político, territorial, industrial y social.

El año recién comenzado será, en teoría, el último en el que las administraciones públicas podrán desarrollar programas de trabajo y podrán aplicar medidas ejecutivas sin la crucial incertidumbre de unas elecciones trascendentales (entendidas como municipales, autonómicas o generales porque las europeas apenas influyen). Sin descartar posibles sorpresas en forma de adelantos, el nuevo es un año completo para trabajar y, a partir de 2019, la rueda vuelve a girar y los hipotéticos relevos o las posibles continuidades provocarán otro frenazo en la actividad institucional.

El sector turístico viene de un 2017 de cifras de récord. Mantenerlas es el reto para muchas familias

¿Sin elecciones ni campañas?

El apartado político, por tanto, debe quedar en segundo plano. En la provincia de Cádiz, las elecciones municipales de 2015 dejaron un nuevo panorama de fragmentación, complejo e ilusionante, que ponía fin a las grandes mayorías del bipartidismo. Esta circunstancia ha debilitado los gobiernos locales de pueblos y ciudades, desde Cádiz, Jerez y El Puerto de Santa María hasta San José del Valle. La incertidumbre seguirá pero las mociones de censura no serán ya posibles a partir de primavera –si se respeta el calendario electoral previsto– por iniciarse el último año de mandato previo a las elecciones municipales de mayo (seguimos en la teoría) de 2019.

Son previsibles las declaraciones altisonantes y los desplantes, los gestos de distanciamiento entre los socios de gobierno (en Cádiz ya han comenzado, en El Puerto y Jerez nunca tuvieron pausa) como parte del ritual previo a la campaña electoral. Los que formaron coaliciones o pactos necesitan hacer visibles sus siglas por separado, con distancia. Aunque la mayor parte del electorado las ignore.

Las comunicaciones esenciales

En el apartado territorial, la provincia de Cádiz afronta un año clave en sus conexiones terrestres y marítimas. Será el último año de concesión administrativa de la autopista A-4, la vía que articular toda la mitad Norte del territorio, el cordón umbilical de la Bahía de Cádiz y Jerez (casi 600.000 habitantes suman) con el resto de la Península.

La eliminación del peaje con el 1 de enero de 2019 es un clamor social pero el Ministerio de Fomento aún no tienen las cuentas cerradas, no le salen. No puede comprometerse. El anuncio de que el peaje seguirá (ahora para las arcas del Estado) o se eliminará será una de las noticias del año para muchos ciudadanos. La reclamación de la conexión ferroviaria del puerto de Algeciras es una pelea gemela. Casi tan antigua, aún más necesaria, inexplicablemente postergada un año tras otro sin más explicación que la falta de pericia presupuestaria y política.

La finalidad de los proyectos es alejarse del 27% de paro en la Encuesta de Población Activa

Las comunicaciones influyen de forma capital en la industria y la economía. El sector agroalimentario del centro geográfico de la provincia tiene el reto de mantener sus cifras de producción y exportación. El esencial sector turístico viene de un 2017 histórico, de récord absoluto, y quedarse en esos registros ya sería asombroso. Conseguirlo supondrá un sostén de empleo e ingresos para miles de familias durante medio año. El resto de tiempo hay que confiarse al viejo sector industrial, siempre en transformación, siempre lleno de incógnitas.

Los grandes pilares de las ciudades costeras, Cádiz y Algeciras, deben consolidarse en 2018. En el caso de la capital, el reto pasa por consolidar la cartera de encargos en Navantia (ahora en cuestión por el retraso saudí) más allá de las reparaciones. Y por demostrar que Airbus puede responder al fabuloso reto que tiene por delante hasta 2026. Para que la recuperación se note en las familias, hay que añadir muchas piezas pequeñas a ese puzzle, con la llegada de la catalana Torrot a Zona Franca como ejemplo.

En el caso del gigante portuario algecireño, el oponente está en Tánger y los puertos del Norte de Europa. La referencia está clara, en el año que acaba de terminar, el Puerto de Algeciras volvió a superar los cien millones de toneladas de tráfico de mercancías. Sólo le superan en la Unión Europea Róterdam (Holanda), Amberes (Bélgica) y Hamburgo (Alemania). Es decir, juega en Primera División, Champions, y sus duelos son internacionales. Esa indiscutible condición de máximo motor económico de la provincia convierte aún en más inexplicable sus carencias en infraestructuras ferroviarias.

Finalmente, el empleo, el cable que une la economía y la realidad social de un territorio. Que todas esas piezas crezcan y encajen es primordial para consolidar un descenso paulatino pero aún insuficiente. El reto en 2018 es dejar lejos, de una vez, el 27% de población activa parada (recuento EPA). Bajar por primera vez en más de una década de los 150.000 ciudadanos inscritos en las oficinas de demanda de empleo. Y no volver a superar jamás esa cifra.