Nasser, el supuesto cabecilla, detenido. - A. VÁZQUEZ
SUCESOS

A prisión cuatro detenidos por secuestros y torturas en Sanlúcar

La Policía desarticula una red acusada de agredir brutalmente a dos personas. A uno de ellos lo maniataron, le taparon la cabeza y lo llevaron a varios lugares donde supuestamente le golpearon

Los presuntos autores perseguían que les contaran dónde estaba la droga y el dinero que les habían robado

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La crudeza y la violencia con la que actuaron no dejó lugar a las dudas de los investigadores de que las víctimas estaban contando la verdad. Que no era una argucia inventada para poder escapar de algún lío sino que lo que relataban había sucedido porque así lo dejaban claro las heridas y cicatrices que les quedaron marcadas. La Policía Nacional ha desarticulado una banda acusada de secuestrar, torturar e herir gravemente a dos personas en Sanlúcar de Barrameda. Un ajuste de cuentas por un supuesto robo de cocaína y hachís fue la mecha que encendió este violento episodio que demuestra que las cosas se están poniendo también muy serias en la zona de la Costa Noroeste de la provincia gaditana.

Tras una laboriosa investigación realizada por la Unidad de Delitos Especializados y Violentos (UDEV) de la Comisaría Provincial de Cádiz y la Policía Judicial de Sanlúcar, el miércoles de la pasada semana un importante operativo detenía a cuatro hombres acusados de formar parte de una violenta banda que tras un supuesto robo de droga torturaron y llegaron a retener a un hombre en Sanlúcar porque sospechaban que sabía dónde estaba la cocaína y el polen de hachís que les había desaparecido, una mercancía valorada en unos 40.000 euros. Además, una ciudadana búlgara, expareja del supuesto cabecilla de la red, denunció haber sido víctima de sus agresiones tras ingresar en el hospital de la localidad con una herida de bala en el brazo. La Policía unió cabos sobre los dos asuntos y actuó.

El secuestro

Los hechos se remontan a finales de diciembre del pasado año cuando un hombre aterrorizado denunció que había sido víctima de una brutal paliza y un secuestro. Según su declaración, ese 20 de diciembre fue a visitar a su novia, una ciudadana búlgara. Una vez allí tras entrar en el domicilio, vio que estaba acompañada de dos hombres, la expareja de ésta, Nasser F.P. y otro individuo, conocido como 'El Moy'. Parecían muy alterados. Buscaban algo con premura y le invitaron a que les acompañara fuera de la casa para hablar. Ya en el exterior le ordenaron que subiera a un coche y que les llevara al lugar donde se encontraba el hermano de su novia. Cada vez estaban más nerviosos. En el trayecto pararon en la barriada de El Palmar. Allí se encontraron con cuatro hombres que a bordo de otro coche comenzó a seguirles. Se dirigieron hacia un hostal donde supuestamente estaba alojado el individuo al que buscaban, pero ni rastro de él.

Entonces empezaron los golpes y las amenazas. Le exigían repetidamente que les dijera dónde estaba. Querían dar con él lo antes posible. Fueron a otro bar que solía frecuentar, pero tampoco se encontraba allí. Así que, según denuncia la víctima, se lo llevaron a casa de uno de ellos. Al chalet de Nasser, el supuesto cabecilla. Entre ocho o nueve personas lo condujeron a la parte trasera de la casa y lo tiraron a la piscina. Lo desnudaron y tras vestirlo de nuevo lo ataron a una silla. Luego le cubrieron la cabeza con una bolsa de plástico y lo metieron en el maletero de un coche.

La pesadilla no acabó aquí. Continuó cuando lo llevaron a un nuevo emplazamiento. Esta vez un garaje. Ahí le propinaron supuestamente golpes y patadas y le amenazaron con cortarle un dedo si no 'cantaba'.

Arma encontrada en uno de los registros.
Arma encontrada en uno de los registros.-A. VÁZQUEZ

De nuevo lo metieron en el coche y lo trasladaron a una zona rural donde cabeza abajo le amenazaron con tirarlo a un pozo. De vuelta a la primera casa, a la de la novia de la víctima, le llegaron a encañonar para después dejarlo tirado y malherido en su domicilio.

Tras estos hechos, la banda no se olvidó de ellos. El mismo día de Navidad, el 25 de diciembre, en torno a las seis de la mañana, le hacen una visita a la ciudadana búlgara. Insistiendo en que buscaban un dinero que les pertenecía le dedican nuevas amenazas y presuntamente le hieren de un disparo de bala en el brazo. Ingresa en el hospital pero tampoco ahí está tranquila. Tiene miedo de que vayan a por ella. Tras recibir el alta, a los dos ó tres días denuncia una nueva agresión. Cuenta que varios individuos encapuchados han entrado a la fuerza en su casa y le han golpeado brutalmente. Los indicativos que se trasladan a la casa la encuentran aterrada, con el rostro ensangrentado.

Una de las víctimas, una mujer de origen búlgaro, sufrió un disparo en uno de sus brazos

Una laboriosa investigación

Comienzan entonces a andar todas las gestiones policiales encaminadas a identificar y detener a los presuntos autores de estos truculentos episodios. Tras las pesquisas realizadas por los investigadores determinan que tras estos hechos puede estar una banda dedicada al narcotráfico que, temerosa de que rindieran cuentas con ellos por perder una importante cantidad de mercancía, actuó con esa rotunda virulencia y fueron a por los que ellos pensaban que se la habían robado.

Así, el pasado miércoles, en el marco de la 'operación Sahara', se activó un importante operativo policial que remató con gran éxito la detención de las cuatro personas investigadas. En primer lugar, Nasser F. P., 40 años, español de origen saharaui y al que se le considera responsable de haber ideado el plan y ser el instigador de lo ocurrido. A su lado, 'El Moy', 50 años, la 'mano derecha' de Nasser. A ambos les constan antecedentes.

Otro de los implicados, el más joven, Abel J. S. G., de 30 años, y dueño del pub cafetería Luxury de Sanlúcar, que, según se sospecha, podría haberle servido de tapadera para blanquear dinero. Y Manuel B. L., 34 años, al que le constan 33 reseñas en su historial delictivo por diferentes asuntos.

Tras ejecutar los registros y con los indicios suficientes que ha arrojado una intensa investigación realizada por los agentes de la UDEV, a los procesados se les acusa de un buen número de delitos: pertenencia a grupo criminal, entendiendo que existió un concierto previo entre los implicados para actuar como lo hicieron y que cada uno de ellos cumplió una misión determinada; también, detención ilegal y lesiones sobre las víctimas, otro delito de amenazas graves, y, sobre Nasser y Abel J. S. G., tenencia ilícita de armas (ya que se encontraron pistolas en sus domicilios) y ambos delitos contra la salud pública porque también se les cogió droga.

Tras pasar a disposición del Juzgado de Sanlúcar que instruye el caso, su titular decretó para todos ellos el ingreso en prisión preventiva.

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