TRIBUNALES

Piden 18 años de prisión para el principal sospechoso del asesinato del Oh Palace!

El cadáver del gerente de clubes de alterne de Cádiz y Sevilla apareció en 2015 en el maletero de su propio coche calcinado y con un tiro en la cabeza

A.P. L., junto a otro de los detenidos, saliendo del furgón para entrar en los juzgados
A.P. L., junto a otro de los detenidos, saliendo del furgón para entrar en los juzgados - F. J.
M. ALMAGRO - @MariaAlmagroD - Actualizado: Guardado en:

El 25 de febrero de 2015 se presentó una denuncia en la Comisaria de Policía de El Puerto en la que se comunicaba la desaparición de una persona. Los datos aportados y las extrañas circunstancias de los hechos hicieron temer que no se trataba de una desaparición al uso, lo que no tardó en confirmarse. Al día siguiente, su cuerpo sin vida aparecía en el interior de su propio coche en una urbanización de los alrededores de la localidad. Había sido calcinado y tenía un impacto de bala de en la cabeza.

El Grupo de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la citada comisaría se hizo cargo de la investigación. Unas pesquisas que se complicaron debido a la escasez de testigos e indicios que ayudaran a dar luz sobre el caso. Sin embargo, dos días después, lograron identificar a tres personas como los principales sospechosos del crimen. El fallecido era Ángel Federico Rodríguez, empresario leonés que regentaba el club de alterne Oh, Palace! y otros locales situados entre Cádiz y Sevilla.

Pues bien, tras detener a estas tres personas y, posteriormente, a otra cuarta, presuntamente también involucrada en el asesinato, se inició el procedimiento judicial. Ahora, el Ministerio Fiscal ha emitido su escrito de acusación por el que solicita 18 años de prisión para el principal implicado, A. P., quien, según se indica, mantuvo una relación comercial con la víctima que derivó en varios desencuentros y desaveniencias económicas. Así, relata el fiscal, el día 24, Ángel Rodríguez, telefoneó a su exsocio con la finalidad de resolver problemas existentes entre ellos. Quedaron en verse en casa de éste último.

Presunto asesino y víctima habían quedado para solucionar unos problemas que los tenían enfrentados

El jefe de los prostíbulos acudió en su Volswagen blanco acompañado de L.V., otro de los acusados. Así, entre las 13.00 y las 13.30 horas, una vez en la puerta de la vivienda, el procesado salió y, «con intención de causarle la muerte», disparó en la cabeza a Ángel Federico con un arma que no pudo ser localizada. A consecuencia de dicho disparo, el empresario «murió en el acto al sufrir destrucción de centros vitales encefálicos». Inmediatamente después, continúa el relato de los hechos, el procesado entró en su casa y le dio el arma a su pareja para que se deshiciera de ella, lo cual hizo arrojándola al mar a Puerto Sherry.

Por su parte, el otro implicado, L. V., «fue plenamente consciente» de lo que ocurrió, ya que pudo escuchar la detonación y comprobar que el gerente no se encontraba ya sentado al volante. Y acto seguido abandonó la escena del crimen con el cadáver oculto en una manta, junto al supuesto asesino, sin que tras los hechos «colaborara con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado con la finalidad de no delatar a su amigo».

El coche donde se encontró el cadáver
El coche donde se encontró el cadáver- LA VOZ

Quemado en su coche

Poco después de lo ocurrido, el principal acusado llamó a otro amigo, R. A., también procesado, para contarle lo sucedido y pedirle ayuda. Tras esta conversación, este implicado «con la intención de ocultar el cuerpo del fallecido», le pidió las llaves del coche al presunto asesino y «tras coger un cuter, un saco, una bolsa y una cinta americana se desplazó hacia un descampado próximo, amordazó y metió en el saco el cuerpo de Ángel Federico y lo metió en el maletero».

Según el fiscal, su primera intención fue enterrarlo en la finca de la pareja del principal sospechoso, pero cambió de opinión y dejó el coche estacionado en la calle Palmera Africana de El Puerto. Allí estuvo hasta el día 26. Entonces, como indica la acusación, volvió al lugar y quemó el vehículo con el cuerpo del empresario fallecido dentro.

El principal sospechoso está acusado de un delito de asesinato por lo que se pide para él 18 años de prisión, mientras que para sus amigos R. A., acusado de encubrimiento y profanación del cadáver, y L. V., acusado de encubrimiento, solicita el Ministerio Público 3 años y 5 meses de cárcel y dos años, respectivamente.

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