Salud

Pacientes que son verdugos

El Colegio de Médicos denuncia que un 70% de doctores de la provincia ha sido víctima de alguna agresión durante su carrera

El doctor Abel Saldarreaga.
El doctor Abel Saldarreaga. - la voz

«Después del ataque lo pasé muy mal. Al principio no afectó la situación, pero unas horas después me vine abajo. Me dieron la baja temporal por estrés y, en esos días, me planteé pedir el traslado del centro de salud en el que estaba e, incluso, dejar la profesión. Se siente mucha impotencia». El testimonio que abre este reportaje es el del doctor gaditano Abel Saldarreaga, pero podía haber sido el de cualquiera de los otros 37 facultativos de la provincia que, durante el año 2016, denunciaron algún tipo de agresión, según denunció el jueves el Colegio Oficial de Médicos de Cádiz. Este organismo, al igual que toda la profesión, celebró el jueves el Día Nacional contra las Agresiones en el ámbito Sanitario. Y el mensaje que repiten es muy parecido al que se lanza con la violencia machista: hay que denunciar siempre.

El relato del doctor Saldarreaga sirve para ilustrar los problemas con los que se encuentra este colectivo de profesionales. «Era una tarde tranquila. Estaba atendiendo a una señora y de pronto irrumpió este paciente diciendo improperios y actuando de manera muy violenta. Lo atendí al poco y entró dando un portazo y golpeando la camilla. Salí a avisar al celador de lo que estaba ocurriendo y, pese a que la sala estaba llena, se abalanzó sobre mí a la vez que me insultaba y amenazaba, incluso me dio un puñetazo en el pecho».

Lo que continúa en esta historia tiene dos partes, la que se ve y la que no. La que todos percibieron fue cómo el energúmeno siguió amenazando al médico e incluso le propinó una patada. También cómo se denunció el caso y cómo se le impuso una orden de alejamiento y una multa «que no se adónde fue, porque yo no vi ni un euro». Pero nadie vio la angustia que vivió a las dos horas («fue cuando me entró la ansiedad») ni lo mal que lo pasó en los días posteriores, cuando el SAS le recomendó que se diera de baja («me planteé dejar el ambulatorio en el que estaba e, incluso, la medicina»).

La experiencia cambió la manera del médico de relacionarse con la profesión. «Nosotros estamos para ayudar al paciente, para curarle o, al menos, para acompañarle... y no puedo entender cómo se responde a eso con una agresión», se desahoga este profesional.

Crecen las denuncias

Lamentablemente, el caso del doctor no es una excepción. El Colegio de Médicos de Cádiz hizo públicas sus cifras sobre agresiones en el colectivo de médico, que alcanzaron las 37 el año pasado y en las que se indica que el 70% de galenos sufre alguna afresión a lo largo de su carrera. La cifra de 2016 es muy superior a los 22 casos que se registraron en 2014 y en 2015 pero, al igual que hacía ayer Satse, le dan la visión positiva deque cada vez más facultativos denuncian estas agresiones. Aún así, estiman que el 65% de las agresiones queda sin denunciar «por dejadez o por miedo», como denuncia Gaspar Garrote, secretario del Colegio de Médicos de Cádiz. Garrote subraya que si no se denuncia «no sólo se deja sin castigo al infractor sino que, además, se perjudica a todo el colectivo porque el problema queda oculto».

El lugar más peligroso para ejercer de médico, los centros de atención primaria, donde se produjo el 60% de las agresiones. En los hospitales se registró el 22 de los ataques. De nuevo, la violencia en este campo se ceba con las mujeres, pues de los 37 ataques, 22 se registró sobre doctoras (59,45%).

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