INDUSTRIA NAVAL

La obra de las corbetas desplaza a la Bahía a un millar de militares y técnicos saudíes

Este contingente de oficiales, marineros e ingenieros supervisará los trabajos y, al mismo tiempo, recibirá la formación para el manejo de los buques

Botadura en el astillero de San Fernando de uno de los patrulleros construidos para Venezuela
Botadura en el astillero de San Fernando de uno de los patrulleros construidos para Venezuela - LA VOZ

La firma del contrato naval entre España y Arabia Saudí para la construcción de cinco corbetas en el astillero de San Fernando incluye, además de la obra, varios aspectos técnicos que benefician de lleno a los intereses económicos de nuestro país y, en especial, a los de la Bahía de Cádiz.

Navantia, como empresa constructora, se encargará también del denominado ciclo de vida o mantenimiento de estos buques, lo que significa que la compañía pública española adquiere por contrato un compromiso de asistencia y reparación de los barcos. Por ello, el Gobierno saudí ha anunciado la construcción de una base naval en un punto del país, aún por determinar, que será el futuro centro de operaciones de esta nueva flota y, al mismo tiempo, servirá de astillero para su mantenimiento.

Este tipo de actividad en el extranjero no es algo nuevo para Navantia. Al contrario. La empresa española abrió oficina en Australia a raíz de los contratos navales suscritos con este país y como fórmula de posicionamiento ante nuevos acuerdos. Hoy tiene cuatro oficinas abiertas repartidas estratégicamente en Camberra, Adelaida, Sidney y Melbourne. Igualmente, cuenta con representación en Brasil, India, Qatar, Turquía y Noruega, donde sus gobiernos trabajan en la renovación de sus respectivas flotas.

Una nave del astillero de San Fernando se prepara para despachos y aulas de la representación árabe

El segundo efecto que tendrá para la Bahía de Cádiz el contrato con Arabia, además de la carga de trabajo, es la llegada a nuestra provincia de un contingente de militares saudíes para su formación y adiestramiento en el manejo de estos barcos. Se trata de una cláusula complementaria que recoge el citado acuerdo y que implica a Navantia a instruir a técnicos y militares saudíes en el control de las corbetas.

LA VOZ ha podido confirmar que la dirección del astillero isleño está acondicionando en estos momentos una nave próxima al arsenal de La Carraca para albergar al personal que el Gobierno de Riad destinará en breve a Cádiz para supervisar la construcción de los cinco buques. Además, la Marina Saudí desplazará a San Fernando a las dotaciones de oficiales y marineros que llevará cada corbeta para su formación. Más de un millar de súbditos de Arabia fijarán temporalmente su residencia en la Bahía hasta que concluya tanto la construcción de los barcos como el adiestramiento de sus marineros.

Los militares y el cuerpo de ingenieros vivirán en urbanizaciones de la Bahía durante cinco años

Esta misma política se llevó a cabo entre 2006 y 2012 con el Gobierno de Venezuela, entonces presidido por Hugo Chávez. Navantia construyó para la Marina bolivariana cuatro Barcos de Vigilancia del Litoral (BVL) en la factoría de San Fernando y tres Patrulleros Oceanográficos de Vigilancia (POV) en el astillero de Puerto Real. El Gobierno de Caracas desplazó hasta la Bahía una amplia representación de autoridades militares que se encargó de inspeccionar la obra. Además, envió a las distintas dotaciones de los barcos para su formación. Más de medio millar de familias venezolanas se asentaron en las urbanizaciones de El Puerto y en el entorno de San Fernando durante el tiempo que duró el contrato.

Efecto inmobiliario y hostelero

Distintas fuentes consultadas por LA VOZ han coincidido en señalar que la presencia de este contingente en la Bahía, de alto poder adquisitivo, beneficiará sin duda a la economía local tanto al sector inmobiliario, por el alquiler de viviendas, como al sector hostelero y comercial, por el consumo en restaurantes y la compra en tiendas.

Esta misma política de inspección y adiestramiento se hizo con Venezuela cuando encargó sus ocho patrulleros

El contrato con Arabia supone la venta de cinco corbetas de la serie Avante 2200, similares a lo patrulleros que se construyeron para Venezuela, y representa una inversión que supera los 2.000 millones de euros. El acuerdo garantiza carga de trabajo para las factorías de San Fernando, epicentro de la obra, y la de Ferrol, donde se construirán varios bloques. Alrededor de 2.000 personas trabajarán en la ejecución de esta obra, tanto pertenecientes a la plantilla directa como a las compañías auxiliares.

Desde que se conoció que todos los trámites habían sido superados por España para la firma del pedido -entre ellos los avales pertinentes por parte del accionista de la empresa pública, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales- se esperaba el desenlace final del proceso administrativo. Sin embargo, la firma del contrato se ha dilatado en el tiempo por imprevistos en las agendas de los monarcas de ambos países.

El Rey firma el contrato

El Rey de España tenía previsto viajar el pasado febrero a Riad, pero la situación de interinidad política que vivía nuestro país como consecuencia del resultado de las elecciones de diciembre de 2015 y la imposibilidad de llegar a un acuerdo para formar gobierno frustraron este viaje. No fue hasta después de las vacaciones de verano de 2016 cuando el Rey retomó su agenda internacional y marcó a Arabia Saudí como primer destino tras constituirse el nuevo gobierno de España. Sin embargo, este viaje, marcado para el 13 de noviembre, se aplazó el mismo día en que el monarca español iba a emprender el vuelo. La muerte del príncipe Turki bin Abdelaziz, hermano del rey Salmán, obligó a aplazar la firma del contrato.

A la tercera va la vencida. El monarca español viajará el próximo sábado a Arabia Saudí para fortalecer las relaciones comerciales y zanjar definitivamente el acuerdo naval.

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