Sonia Brenes con Aurora Ruiz y parte del equipo de Educación de la UCA.
Sonia Brenes con Aurora Ruiz y parte del equipo de Educación de la UCA. - Antonio Vázquez
EDUCACIÓN

Un oasis para los niños en Puerto Real

El centro infantil de Puerto Real Triquitraque, distinguido por Unicef por su labor

CÁDIZActualizado:

«Por favor, llámame en un ratito, que estamos con preparativos de Halloween». «Perdona, que estoy controlando la salida, ¿te importa llamarme en quince minutos?». «Ahora, perdona, es que trabajar con los niños es un no parar». Al otro lado del teléfono, atareada pero sin un gramo de queja en sus palabras, está Sonia Brenes, directora de la Escuela Infantil Triquitraque, uno de los 32 centros reconocidos por Unicef en España por su educación en derechos y ciudadanía. La distinción, no lo oculta, «me tiene como loca, no por mí, sino porque es un reconocimiento de la labor de todos los que estamos trabajando aquí».

Triquitraque es, desde fuera, una escuela de infantil normal. Con capacidad para 82 alumnos, tiene plazas concertadas con el Ayuntamiento de Puerto Real y la Junta. Pero al entrar, las cosas son diferentes. «En los últimos tiempos el centro ha experimentado un cambio notable», destaca Brenes. Un cambio que tuvo uno de sus inicios en enero cuando, por la celebración del Día de la Paz, se organizó un paseo solidario por Siria que ya tuvo una mención de Unicef.

La escuela desarrolla un programa educativo con los pequeños en el que los padres son parte esencial

«A partir de ese momento me intereso por los proyectos educativos que desarrolla el ente y descubro uno llamado ‘Educación en derechos y ciudadanía global’, que había que realizar por la Uned», relata. Aunque sabe que es restar tiempo a su vida y a su familia se embarca en la actividad en la que, cada cierto tiempo, tenía controles e inspecciones «no sólo de los conocimientos, sino sobre cómo se estaban aplicando al funcionamiento de la escuela».

Los técnicos de Unicef descubrieron en el centro los que los padres ya disfrutaban. La profunda implicación de la escuela con la comunidad, con un buzón de sugerencias «tanto para lo que quieren los niños como para lo que ven los padres, para que todos sean partícipes». Para los padres también hay clases y actividades, como cata del menú de sus hijos, programación de salud bucodental o una revista dirigida a ellos en la que se informa de aspectos de la escuela y se les manda las canciones y los juegos que practican con los niños en clase. «También hacemos bookcroosing para fomentar la lectura», añade Brenes.

Los niños en la Escuela Infantil
Los niños en la Escuela Infantil

Uno de los aspectos que más valora Unicef son actividades como la Semana de la Infancia, en la que durante cinco días se profundizará en los derechos de los niños. En ella, en colaboración con la profesora de la Facultad de Educación de la UCA Aurora Ruiz, desarrollarán un taller intergeneracional que una a los más pequeños con padres y abuelos. «Muchas de las ideas las encontratmos en la web de Unicef, Enredate.com, que da consejos tanto a docentes como a padres», aporta.

Implicación de los padres

Brenes subraya la buena acogida de los padres de estas actividades y su implicación. «Estamos en una zona algo deprimida económicamente, pero aquí no hay clases sociales, todos somos comunidad educativa», resume.

Una comunidad que va más allá del propio centro porque Brenes, en colaboración con la profesora de la UCA Mercedes Díaz, participará en un proyecto europeo de inmigración. «Y todo lo que saquemos lo aplicaremos en Triquitraque», indica con entusiasmo.

Lo cierto es que Sonia Brenes no para de buscar iniciativas nuevas. La próxima llegará en apenas unas semana y reconoce que es de las que más le emocionan. «Se llama la ‘Navidad vista con los ojos de un niño’; tomamos una fotografía de los ojos del niño, la imprimimos y la recortamos para que solo se vea la mirada», explica la directora del centro «luego los padres deben descubrir cuáles son los ojos de sus hijos». «Es un trabajazo extra que nos llevamos, pero cuando ves las caras de los padres descubriendo la mirada de sus hijos y acertándola entre el resto te contagias de su emoción y descubres que merece la pena». Lo único que no merece la pena en Educación, según Brenes, «es aburrirse».