PROVINCIA

Fin al negocio de los 'reyes' de las falsificaciones en la provincia de Cádiz

Cae un clan formado por cuatro hermanos que confeccionaban, vendían y distribuían artículos falsos en San Fernando, Puerto Real y por internet

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Llevaban ya tiempo haciéndolo y quizá se confiaron más de la cuenta. El continuo trasiego tanto de personas como de coches aparcados sobre la acera y en doble fila a la puerta de las tiendas donde escondían el delito hizo sospechar a los comerciantes de la zona que denunciaron lo que podía estar ocurriendo. Agentes de la Patrulla Fiscal y Fronteras de la Guardia Civil con base en Chiclana en unión con el Grupo Lima de la Policía Local de San Fernando han detenido a siete personas e imputado a otras dos por confeccionar, vender y distribuir productos falsificados y susceptibles de serlo en varios talleres clandestinos de San Fernando y Puerto Real.

La investigación se inició hace un año tras el aviso de los comerciantes que coincidió además con una serie de aprehensiones de ropa falsificada en diferentes puntos de la provincia. Siguieron el rastro de dónde podían haber salido aquellos artículos y constataron que detrás de ese ir y venir de mercancía y clientela se escondía un clan familiar formado por cuatro hermanos de origen marroquí, que habían montado toda una cadena de venta y distribución de estos clones ilegales de grandes marcas. Su actividad era tal que vendían hasta en tres establecimientos, dos bazares en San Fernando y uno en Puerto Real. Además contaban con un almacén donde también despachaban de manera clandestina. Y es más. Según la investigación, contaban en su agenda con una serie de personas que realizaban funciones de agentes comerciales, que promocionaban y vendían estos productos falsificados a través de Facebook, obteniendo una comisión por cada venta.

Pero el negocio se les terminó cuando los agentes empezaron a seguirles la pista. El 'modus operandi' era siempre el mismo. Los clientes se acercaban a los establecimientos, les daban el dinero para comprar el artículo falsificado deseado y los detenidos los despachaban directamente si tenía el producto demandado en su local o bien apuntaban el encargo. Siempre extremaban las precauciones. No querían obviamente que un control policial acabara con su negocio. De ahí que muchas veces los clientes les acompañaban hasta el maletero de los vehículos aparcados frente a estas tiendas y allí les daban el artículo.

Además de vender de manera clandestina en sus tiendas, también captaban clientela por Facebook

Así al inicio de la operación, denominada Romaysa –como uno de los locales intervenidos– los agentes inspeccionaron los dos bazares sospechosos, Romaysa y Ed Dafaly, ambos en San Fernando. Allí encontraron gran cantidad de artículos falsos que habían confeccionado en los talleres clandestinos. Estos productos se transportaban y llegaban a los establecimientos bien 'en blanco', es decir sin logotipos comerciales, o con estos modificados, todo ello para darles una apariencia normal, aunque tras retirarles varios trozos de los logos originales, aparecían los de las marcas que se pretendían falsificar. Adidas y Nike eran las firmas preferidas.

De la misma forma, en los almacenes de los establecimientos les estampaban la marca comercial deseada, para lo que contaban con las plantillas y demás simbología para completar el fraude. En uno de los registros se halló numeroso material para poder hacer las copias como pegatinas, etiquetas, chapas de logotipos de diferentes marcas de reconocido prestigio para su posterior serigrafía, planchas, cuchillos, cuters, etc.

Copias muy logradas

Los artículos que ofertaban eran de gran calidad, es decir, la falsificación era «excelente». De ahí que estas logradísimas imitaciones les permitieron, según la investigación, obtener generosos beneficios aunque dejaran los precios a la mitad del original. Durante la actuación se han intervenido 1.241 prendas textiles de las principales marcas del sector falsificadas y que habrían alcanzado en el mercado un valor cercano a los 62.050 euros, 904 pares de zapatillas falsificadas valoradas en 45.200 euros y 4.800 pares de zapatillas susceptibles de serlo, que podrían haberse vendido por 81.120 euros tras el estampado de los logotipos comerciales. Además se han incautado de 15.707 euros en efectivo.

La mercancía procedía de Marruecos pero se vendía al por mayor en una serie de locales del polígono Sevilla Este. Hasta allí viajaba a menudo uno de los hermanos, la recogía en su furgoneta y la llevaba hasta San Fernando, desde donde despachaban a casi toda la provincia y por internet.

M. E. D. y S. E. D. son los dos hermanos que, según la investigación, estaban al frente del clan. Ellos eran los directores y planificadores, así como los encargados de la seguridad y de las relaciones públicas. Bajo su mando estaban sus otros dos hermanos y los empleados de los locales que eran los que se dedicaban a estampar y grabar los logos pirateados para realizar las falsificaciones.

A diferencia de otros grupos, los detenidos en esta operación no fabricaban para el 'top manta', sino que manejaban los artículos como si fueran originales aunque a un precio algo menor. El negocio les salía redondo. Hasta ahora, que han tenido que cerrarlo.