Los militares y sus familias se han despedido hasta el próximo mes de octubre. - FRANCIS JIMÉNEZ
OPERACIÓN SOPHIA

Lágrimas en Rota para despedir a la 'Numancia'

La fragata ha zarpado de la base naval para participar durante más de cinco meses en la operación 'Sophia'

RotaActualizado:

Este año no habrá playa, ni chiringuito, ni vacaciones de verano en familia para 215 españoles. En su lugar, combatirán a las mafias que trafican con seres humanos en el mar Mediterráneo, frente a las costas de Libia. Son los hombres y mujeres que forman la dotación de la fragata 'Numancia', que ha partido a mediodía de este jueves de la Base Naval de Rota para integrarse en la operación 'Sophia', una misión de carácter internacional liderada por la Unión Europea.

Volverán el 20 de octubre, tras más de cinco meses luchando por interrumpir las redes de tráfico ilegal de personas y rescatando a los migrantes que estas mafias dejan a su suerte en el mar. «Afrontamos la misión con muchas ganas y entusiasmo. La dotación está lista para servir a los españoles y a España», ha señalado el comandante de la 'Numancia', el capitán de fragata Isidro Carrara Navas, antes de zarpar. Además, ha asegurado estar «deseando» llegar al puerto italiano de Catania, «para relevar a la fragata 'Santa María'», desplegada en la operación 'Sophia' desde el pasado mes de diciembre y que «se merece un descanso».

El comandante es consciente de que su dotación «echará de menos a sus familias». Los cinco meses que les quedan por delante no serán fáciles. Como les ha dicho el comandante del Grupo de Acción Naval 2, el contralmirante Ricardo A. Hernández López, que ha presidido el acto de despedida, el entusiasmo por cumplir la misión que estos militares sienten el día de su partida «se pueden ver erosionado por los cuatro enemigos a los que los marinos de todos los tiempos han tenido que enfrentarse cuando navegan por aguas alejadas de sus hogares». A saber, la añoranza de la familia por la lejanía, «porque aunque las nuevas tecnologías nos van a permitir mantener contacto diario con los nuestros, nos va a seguir faltando el contacto físico»; la monotonía, «que es una buena noticia para la operación porque significará que no estarán en riesgo vidas humanas, pero que no será tan bueno para nuestra fortaleza de espíritu»; la estrechez de los espacios en un buque de guerra, «evitad los roces y tiranteces y recordad que la armonía en las relaciones y el espíritu de equipo es el pilar de la eficacia», les ha aconsejado, y, por último, los elementos, «pues aunque el Mediterráneo es un mar cerrado y relativamente pequeño, por momentos se puede volver virulento y complicado».

El listón muy alto

Por eso, les ha dicho a los más de 200 hombres y mujeres que este jueves dejaban su hogar, «cuando sintáis que el ánimo flaquea pensad en la operación 'Sophia', en las personas que huyen de la miseria y de la guerra» y también en los individuos «sin escrúpulos que explotan la necesidad de tantos para enriquecerse y para los que la vida de los que intentan alcanzar un futuro mejor en embarcaciones precarias no vale nada». Además, les ha sugerido pensar en «todos los que os apoyan», familiares, amigos, mandos, «en España y los españoles, en nuestra sociedad que no quiere que se pierdan innecesariamente vidas humanas en la mar y que pone los medios para evitarlo». Y, por último, «en todos los que os precedieron y que aportaron su granito de arena para que esta misión sea un éxito. Os han puesto el listón muy alto y ahora, es vuestro turno de demostrar que estáis a la misma altura».

«Estamos seguros de vuestra resistencia, dedicación y voluntad de vencer; de vuestra profesionalidad ante circunstancias que a veces se harán difíciles. Estamos seguros de que volveréis con la cabeza bien alta, orgullosos de vosotros mismos y con la sonrisa dibujada en el rostro, no solo por la alegría del regreso a casa, sino también por la satisfacción del deber cumplido», ha concluído el comandante del Grupo de Acción Naval 2.

Terminadas las palabras del contralmirante Hernández, que se ha despedido uno a uno de la dotación de la fragata, el personal de la Unidad Aérea Embarcada y el equipo operativo de seguridad de Infantería de Marina, formados todos en la cubierta de la 'Numancia', ha llegado el momento de las despedidas.

Mami no te vayas

Los militares han bajado para dar los últimos abrazos y besos a sus familiares y amigos hasta dentro de algo más de cinco meses. Muchas lágrimas, palabras de cariño y ánimo, pero también de pena. «¡Mami no te vayas!», le ha pedido un pequeño a su madre, mientras ambos se fundían en un abrazo.

Jonathan no es la primera vez que se va, para este infante de Marina es su tercera misión. En esta ocasión deja tres hijos, un bebé de pocos meses y otros dos niños pequeños, con su mujer. «Hay que vivir el día a día, no pensar y esperar la llamada diaria, porque esto es muy duro», ha declarado ella a este periódico. Mientras él piensa que «ya que hay que pasar por esto, por lo menos sabemos que merece la pena, que es para algo».

Pablo se estrena en una misión. Sonrientes, ni él, ni su madre, ni su novia, han soltado una lágrima. «Ilusión», ha dicho él cuando le hemos preguntado por lo que siente y la «satisfacción» de saber que se va a salvar vidas, ha puntualizado su progenitora. Además, este marinero y su familia saben que las nuevas tecnologías les facilitarán mucho a sobrellevar la distancia.

La madre de Olivia se queda con sus dos hijos estos cinco meses. Antes de partir, niño y niña no han dejado de abrazarla. Ella, gesto serio pero media sonrisa, del que sabe que deja algo muy importante pero se va a «cumplir con el deber». Y a pocos metros de ella, Raquel y Lorena, no pueden parar de llorar entre abrazos y besos. Son pareja desde hace seis años, viven juntas y es la segunda vez que pasan por una despedida así. «Es peor para la que se queda. Yo estoy todo el día en la cocina del barco, trabajando, pero la que se queda es la que peor lo pasa», ha respondido Raquel al preguntarle. «Ella es la que falta en la vida diaria», ha subrayado Lorena.

Una dotación, la de esta fragata, muy especial, ya que ha organizado una colecta en colaboración con algunos centros escolares para recoger ropa y juguetes para repartir a los migrantes a los que salven de las aguas del Mediterráneo y que su estancia a bordo del buque, que también lleva material de Armada a tal efecto, sea más agradable.

Por la proa, a la 'Numancia' le quedan cinco meses de duro trabajo. Para esta fragata es su segunda participación en 'Sophia' y los más de 200 profesionales que lleva a bordo saben que tendrán que realizar rescates, porque además el buen tiempo del verano es propicio para que las embarcaciones se echen a la mar. No obstante, esperan que el número se reduzca respecto a «otros momentos y que habrá menos víctimas en el Mediterráneo, porque los esfuerzos de la Unión Europea están dando sus frutos», ha asegurado el comandante de la fragata. Ahora Rota se prepara para recibir el próximo día 20 de mayo a la 'Santa María', que volverá a casa tras salvar miles de vidas en las aguas a las que se dirige la 'Numancia', que se ha hecho a la mar entre gritos de ¡viva la Armada Española! y aplausos de familiares y amigos que ya tienen un trocito de su corazón en el mar al que le cantaba Perales.