Clavero, recibido entre abrazos por compañeros y familiares el pasado domingo tras salir en libertad.
Clavero, recibido entre abrazos por compañeros y familiares el pasado domingo tras salir en libertad.
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Las incógnitas de la detención del ecologista Juan Clavero

La Guardia Civil investiga si alguien le tendió una trampa al activista y puso la droga en su coche para que fuera arrestado

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La detención del conocido miembro de Ecologistas en Acción Juan Clavero por un asunto de drogas el pasado sábado 26 en la Sierra de Cádiz ha causado un gran estupor. Y no porque este tipo de intervenciones no sean habituales -se cuentan por decenas a la semana- sino por cómo ocurrió y por quién es la persona que se ha visto envuelta en este delicado asunto: Juan Clavero, experto y convencido activista ecologista desde los años 80, reconocido y querido profesor en el instituto Santo Domingo de El Puerto, y combativo azote de responsables públicos en temas de corruptelas y atentados contra el medio ambiente. Un referente para muchos en temas referidos al ecologismo. Licenciado en Geografía e Historia, catedrático de Biología, Premio Andalucía de Medio Ambiente en el año 2002, exdirector del Parque Natural de Grazalema y cooperante de diversos organismos internacionales como la UICN. Su currículum da cuenta de su trayectoria profesional y también pistas sobre su forma de entender la vida. «Desde luego no se ajusta al perfil de alguien que trafica. No creo que se meta en un lío de esos», comentaba tras los hechos a este periódico un agente.

Pero lo que pasó ese sábado tendrá que recomponerse. El juez encargado del caso tiene ahora que encajar las piezas y decidir si el conservacionista fue víctima o no de un montaje de una o varias personas que le tenían, desde luego, muchas ganas.

El 'hombre X'

Sobre este caso se ciernen importantes interrogantes a los que habrá que ir encontrándoles respuesta. Todo ocurrió el pasado sábado. Juan Clavero participó junto a otros compañeros de la asociación en una marcha reivindicativa en defensa de los caminos públicos y las vías pecuarias. Dejó su coche solo. Al inicio de la marcha, en el carril del Espino. Durante la manifestación, según sostienen, recibieron insultos y amenazas por parte de algunos guardeses de las fincas que ellos señalan como sospechosas de infringir la ley.

Tras unas cinco horas a pie regresó a su coche para volver a El Puerto, donde reside. Según ha podido saber este periódico, iba acompañado por una persona que había conocido esa misma mañana durante la protesta y que le pidió que le acercara a una venta cercana a lo que accedió. Sobre la identidad de este chico poco sabían. Solo que les dijo que era un compañero de la asociación de Jerez y se sumaba a la reinvindicación. Después nada se supo de él. Tras los hechos se le está intentando localizar.

La identificación de una persona que les acompañó en la marcha, clave también en la investigación

Poco después de dejarlo, cuando circulaba por una pista forestal, la Guardia Civil da el alto a Clavero. Es entonces cuando directamente le piden hacer una inspección en el coche. Le dicen que se retire y, al poco, le enseñan una bolsa que han encontrado debajo del asiento del conductor. Le preguntan si es suya y el ecologista lo niega. La bolsa contiene 47 gramos de cocaína y cuatro gramos de hachís.

La cantidad de coca encontrada excede la establecida para que su posesión o traslado se considere tráfico y no consumo. Es decir, para que no quede en una sanción administrativa sino que todo vaya por la vía penal. De esta forma, los agentes esposan y detienen a Juan Clavero por un presunto delito contra la salud pública.

¿Chivatazo o control rutinario?

Pero, ¿fue realmente un «control rutinario» ubicado en una vía forestal de poco tránsito o alguien avisó por teléfono al puesto de El Bosque de que un coche de tal color, con tal matrícula y determinado modelo, llevaba droga? Esa es una de las preguntas que están en el aire y cuya respuesta es otra de las claves de este caso. El hecho de que fuera un chivatazo puede dar más luz sobre lo ocurrido ya que indicaría que al menos el que llamó sabía que la droga estaba ahí. El aviso tenía una intención.

Se sospecha que alguien tuvo que dar un chivatazo para que se interceptara el coche del activista

El ecologista fue llevado al cuartel de El Bosque. Más tarde accedió voluntariamente a que se registrara su casa. En su domicilio no encontraron ni rastro de droga. También pidió someterse a un test de consumo pero no se le hizo. Pasó la noche en los calabozos de la Policía Local de Ubrique. Ya el domingo declaró junto a otros dos compañeros que le habían acompañado en la marcha ante el juez y contó su versión. También aportó pruebas. El juez lo puso en libertad con cargos e inició las diligencias que ahora comanda la Guardia Civil.

Ecologistas en Acción se reafirma en la absoluta incredulidad de la acusación a Clavero y confirma la apariencia de «montaje» para justificar la detención. «Un montaje que muestra los métodos mafiosos que usan algunos cuando se sienten atacados en sus comportamientos o en sus negocios», insisten.

Y ¿por qué?

Según lleva denunciando años el colectivo, «en la Sierra Cádiz se están comprando y vendiendo muchas fincas con un gran movimiento de dinero de dudosa procedencia. Hay propietarios que han desafiado la existencia de vías pecuarias deslindadas y caminos públicos confirmados por sentencias judiciales, usurpándolos. Unos propietarios que creen poder hacer lo que les parece y, además, se creen impunes». La marcha que terminó para Clavero en los calabozos era para denunciar este tipo de irregularidades.

«Pensamos que en Andalucía aún actúan verdaderas mafias y Juan Clavero, en su actividad ecologista, las ha puesto en evidencia muchas veces. Siempre ha utilizado su gran capacidad, lo que le ha supuesto no pocas amenazas y agresiones pero en esta ocasión es preocupante la impunidad con la que parecen actuar para intentar impedir sus denuncias».