INDUSTRIA NAVAL

Un gran avance estratégico para España

Las corbetas saudíes se podrán utilizar para misiones de vigilancia, control de buques mercantes y defensa de elementos estratégicos

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Basadas en el modelo Avante 2200, del que también derivaron los cuatro buques de la clase Guaiquerí realizados para Venezuela en España, las corbetas que Navantia realizará para Arabia Saudí son realmente patrulleros oceánicos. De menor entidad que una fragata (las de la clase ‘Santa María’ españolas, que tienen su base en Rota, cuentan con 138 metros de eslora mientras que las corbetas no llegarían a los 100), podrán desplazar unas 2.000 toneladas, operar helicópteros de hasta 10 toneladas (lo que implicaría que también podrán operar sistemas aéreos no tripulados, UAVs, más conocidos como ‘drones’) y albergarán a una tripulación de unas 90 personas (las fragatas cuentan con dotaciones de más de 200 personas). Además, tendrán menor autonomía que una fragata, por lo que su distancia de desplazamiento también será menor, asemejándose a los Buques de Acción Marítima (BAM).

Los sistemas de combate con los que se les dotará son todavía un interrogante para la opinión pública, no obstante, los sistemas de mando y control, de navegación, de comunicación, de control de plataforma y dirección de tiro serán de tecnología española y, más concretamente, gaditana.

Las corbetas saudíes serán multipropósito y se podrán utilizar para misiones de vigilancia de la zona económica exclusiva, control de buques mercantes, defensa de elementos estratégicos, operaciones de búsqueda y rescate, asistencia a otros buques, control de polución y de inmigración y narcotráfico, centro de inteligencia, así como guerra antisubmarina y electrónica.

Pero, más allá de las capacidades tecnológicas, este contrato es un avance geoestratégico muy importante para España. «El fondo es que España está en primera línea de la industria naval militar, lo que tiene una proyección mucho más profunda», asegura Gabriel Cortina, analista especializado en industria de Defensa. «No se trata de una venta de chapa y pintura, sino de tecnología. Incluye mantenimiento, adiestramiento, mando y control, construcción de una base naval», puntualiza Cortina. Y es que, como subraya este experto, el mantenimiento implica «sostenibilidad y modernización» en todo el ciclo de vida de las corbetas, que puede ser de hasta 40 años. Por lo que «la corbeta que se va a entregar no tiene nada que ver con la de dentro de 30 años, porque se van a ir mejorando las capacidades y la tecnología de mando y control».

Por otro lado, el contrato con Arabia también incluye el adiestramiento de los equipos que van a utilizarlas, es decir, oficiales y marineros de la Marina Real Saudí. Asimismo, este acuerdo implica «tener en uno de los principales estados del Golfo unas plataformas navales españolas», por lo que esta venta se puede «multiplicar por otros estados».

Más que vender corbetas

Y es que este acuerdo supone mucho más «que vender cinco corbetas. Significa que España es capaz de dar la respuesta a una necesidad estratégica de una Armada», subraya el analista. Sin olvidar que Arabia Saudí se encuentra en pleno plan de modernización del país, que se ha bautizado como ‘Vision 2030’, «para salir de conseguir ingresos solo por el petróleo. Es muy interesante que España esté en esta nueva etapa, ya que se puede comenzar con las corbetas y seguir con otras inversiones». En cuanto a las funciones que cumplirán dichas corbetas, este experto subraya que España fabrica el producto, pero que «Arabia Saudí es un estado soberano y responsable», que decidirá lo que hacer con ellas. Y que, si no fuese nuestro país el que hubiera firmado el contrato, los saudíes las habrían encargado a otro, como Francia, por ejemplo. «No hay tantos países que puedan fabricar corbetas», puntualiza.

«Hay que recordar que Arabia Saudí es un estado con una superficie extensa de costa, que además no está muy poblada, por lo que necesita tener una capacidad naval que pueda proteger las fronteras», destaca Gabriel Cortina. Además, si miramos el mapa de este país, nos damos cuenta de que está entre dos Estrechos, «por un lado mira al Golfo Pérsico y por otro al Mar Rojo, dos rutas estratégicas del comercio mundial de gas y petróleo, que tienen que proteger y que, si no lo hacen, perdemos todos».

Y aunque el impulso económico y de trabajo para la Bahía será importante, el analista invita a que «no veamos que solo es bueno por el empleo». Porque lo que ha conseguido España con la firma de este contrato es «un avance tremendo en su presencia geopolítica y de desarrollo de tecnología. Llevar la Marca España a otros mercados».